© Copyright Pf Ediciones. Queda completamente prohibida la reproducción total o parcial de imágenes o contenidos de esta web.    30 de julio de 2010
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Entrevistas
Paz posa para Mujer Innovadora con un vestido de Ángeles Verano. (Foto: Fran Leal)
Última actualización 09/03/2010@13:13:04 GMT+1

Una mujer hecha a sí misma que un bien día descubrió que su destino no era otro que hacer reír a los demás. Hoy han pasado más de diez años desde que esa gaditana pizpireta se coló en nuestros hogares para robarnos el corazón. Con todos ustedes: Paz Padilla. Más

Hace ya más de una década que una jovencísima Paz Padilla irrumpía en la pequeña pantalla en el programa de humor Genio y Figura de Antena 3. Antes de convertirte en un rostro habitual de la pequeña pantalla trabajabas como auxiliar de enfermería en el Hospital Universitario Puerta del Mar ¿Cómo surge la oportunidad de dar el salto a la televisión?

Realmente surge por azar. Acompañé a mi cuñado a un casting para un programa, Genio y Figura, y me pidió que escenificase con él unos chistes para un vídeo que debía presentar. Después fuimos a hacer el casting a Sevilla y me insinuó que por qué no participaba yo. Ni siquiera se me pasó por la mente, pero claro, cuando me dijo que pagaban 130.000 de las antiguas pesetas ni me lo pensé. ¡Imagínate que ganaba muchísimo menos trabajando un mes entero en el hospital!

¿Cómo se vive el pasar de ser una persona completamente anónima a que todo el mundo te reconozca por la calle?

Ni me acuerdo. Creo que he interiorizado tanto el ser conocida que ni siquiera me planteo cómo han pasado las cosas. Es simplemente una forma de vida a la que tampoco doy excesiva importancia. Simplemente soy yo misma.

La gente por la calle me trata con muchísimo cariño y respeto. Me he acostumbrado a vivir así de la misma manera que Ana, mi hija, se ha hecho a la idea de que su madre sale en la televisión. Ahora creo que más bien me debo hacer a la idea de lo que ocurrirá el día que ya no salga en la pequeña pantalla. Ese día llegará tarde o temprano y creo que, sorprendentemente, lo disfrutaré mucho.

Entre 1997 y 1999 tuvo la oportunidad de colaborar en el famoso programa Crónicas Marcianas de la mano de Javier Sardá, alcanzando una notable repercusión ¿Qué consejos recibió de un profesional de su talla?

Más que hablar de consejos, he de hacerlo de todo lo que aprendí en la práctica. Javier es una persona con un ritmo de trabajo y una capacidad tan sorprendentes que cuando lo ves te das cuenta de que realmente la televisión necesita de alguien como él. De él aprendí cómo afrontar un directo, a improvisar y reaccionar ante cualquier obstáculo que surgiese.

Auxiliar de clínica, humorista, presentadora de televisión, colaboradora, radio, cine, teatro… ¿con qué te quedas?

Con el teatro disfruto muchísimo. También me gustan los programas de televisión, y éste particularmente. Puede parecer que es algo que ha surgido de manera espontánea, pero hace siete años que empezaron las conversaciones con Jesús Quintero para poner en marcha este espacio. Hace mucho tiempo que estaba buscando un late show donde pudiese unificar todas las cualidades que poseo o las cosas que me gustan. Había hecho pinceladas de todo pero nunca había conseguido reunirlo todo en un mismo bloque. Además, creo que el contacto directo con el público es algo maravilloso. La radio también tiene un encanto especial… ¡aunque a mí me gusta todo!

¿Qué consejo le darías a todo el que empieza a meter cabeza en estos momentos en el mundo de la televisión?

Lo más importante es que cuando se suban al escenario o se pongan delante de una cámara disfruten cada instante sin pensar en el qué dirán. Siempre van a aparecer detractores porque gustarle a todo el mundo es imposible. Lo que vale realmente es sentirse orgulloso de uno mismo y reconocer cuáles son las limitaciones que se poseen.

¿Dónde crees que radica tu éxito?

En ser como soy, en no buscar nada. Me muestro tal cual, y eso es algo que la gente se da cuenta en cuanto me conoce.

¿Cuál crees que es el secreto para hacer reír al público?

Simplemente disfrutar. Si tú te ríes y disfrutas, lo transmites. Si sufres, hacer sufrir a los demás.

¿Te asusta la popularidad?

Llevo 15 años conviviendo con ella, así es que a estas alturas no es algo que me dé miedo. Aunque claro, si tuviese la popularidad de David Bisbal o Will Smith sí te reconozco que viviría un poco agobiada. Son personajes que no pueden hacer nada. Lo que sí que me abruma bastante es pensar en esa obsesión constante de belleza que tienen determinados famosos para cumplir estrictamente los cánones de belleza de estos tiempos.

En estos momentos presentas Paz en la Tierra, un programa con un registro totalmente diferente al que estábamos acostumbrados a verte hasta el momento. En él, te vemos entrevistar a personajes de lo más variados ¿Cuál es la mejor entrevista que has hecho hasta el momento?

Hay muchas entrevistas que me han gustado muchísimo: Rosa, Soraya, Pedro Zerolo, Celia Villalobos, Victoria Abril… Por el programa han pasado tantas personalidades que siempre hay alguien que te dice algo que te cala hondo.

¿A quién te gustaría tener sentado frente a frente?

A tantos… Pero me conformaría con entrevistar a uno de nuestros grandes, a Antonio Gala.

¿Por qué situación crees que pasa en estos momentos el mundo del humor en España?

Creo que el mundo del humor va a vivir ahora una muy buena época ¿Sabes por qué? Porque en época de crisis la gente necesita reír y pasárselo bien para intentar olvidarse un poco de lo que tiene encima. Por eso me parece que vive un momento idóneo.

¿A qué crees que es debido que haya pocas mujeres humoristas? ¿Es un mundo machista?

No exactamente. Lo que ocurre es que estamos educados en un mundo en el que las mujeres tenemos que ser políticamente correctas y el ser humorista significa traspasar los límites: reírte de ti misma y luego de los demás. Las mujeres hemos de actuar y hablar de una manera determinada que no es compatible con el humor.

¿Has sentido alguna vez miedo a encasillarte?

Miedo no, pero sí es verdad que he intentado huir de las etiquetas. Y debo decir que es algo sumamente complicado. He hecho películas enmarcadas en el género dramático como Cobardes; he trabajado en series, en el teatro… y aún hoy me siguen viendo como la humorista que cuenta chistes ¡Y hace 14 años que no cuento ninguno!

¿Cómo compaginas tu vida profesional con tu faceta como madre?

Tengo muy claro que en el momento en el que salgo del programa me quito la etiqueta de Paz Padilla, me limpio la cara y vuelvo a convertirme en Mª Paz. Ahora mismo trabajo dos días por semana y creo que hay muy pocas madres que puedan tener cinco días para dedicarse plenamente al cuidado de sus hijos.

¿Qué proyectos tienes para este 2009?

De momento voy a seguir con Paz en la Tierra, que va a ampliarse a tres días a la semana. También salgo en la seriePelotas, pero no quiero nada más. Aunque sí es cierto que todo esto lo compagino con algunos bolos y el teatro.

¿Te arrepientes de algo en tu vida profesional?

No, de nada. A pesar de que cuando dejé Aladina la serie estaba cosechando grandes éxitos de audiencia, no me he arrepentido jamás. Lo hice porque mi hija vivía en Barcelona y yo necesitaba pasar más tiempo con ella. Pienso que lo que está para ti no te lo quita nadie, así es que si la decisión la tomas en un momento en el crees que es lo mejor empujada por unas circunstancias muy concretas, bien tomada está.

¿Qué es el carnaval para ti?

Jamás me he planteado por que hay qué ir a Cádiz, de la misma manera que uno nunca se cuestiona las razones por las que hay que querer a un madre, se quiere y punto. Ésta es la única manera que puedo utilizar para explicar mi amor por Cádiz y mi pasión por los carnavales. Además, siendo mi padre tramoyista del Teatro Falla es comprensible que los haya vivido intensamente desde muy pequeña. Siempre soñaba con colarme en “la casa de los ladrillos coloraos” (el Teatro Falla), así es que imagínate todo lo que sentí el día que me vi en el palco el día de la final. Este año vuelvo a hacerlo otra vez y me siento muy feliz.

Si tuvieras que recomendarle a alguien que fuese a los carnavales de Cádiz, ¿qué le dirías?

Nunca recomiendo que visiten Cádiz en carnaval. Soy una detractora del carnaval como interés turístico nacional. Aconsejo a la gente que visite Cádiz en verano, que invierta en sus playas y que deje el carnaval para los gaditanos.

¿Te vas a disfrazar este año?

Por supuesto. Me disfrazaré como siempre porque es la única manera en la que puedo salir sin que la gente me reconozca. Aunque al final todos acaban descubriéndome porque ¡soy la única que se disfraza un martes de carnaval a las cinco de la tarde!

Pulsa aquí para ver la sesión de fotos.

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La actriz y presentadora Paz Padilla. Vestuario: Ángeles Verano. (Foto: Fran Leal)
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