© Copyright Pf Ediciones. Queda completamente prohibida la reproducción total o parcial de imágenes o contenidos de esta web.    4 de septiembre de 2010
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Entrevistas
Por Rocío Alcántara López
Última actualización 24/02/2010@14:22:46 GMT+1

Divertida, soñadora y tenaz. Así es la mujer que pasará a la historia de la moda como la única diseñadora española capaz de declarar una guerra sin tregua al color negro. Hoy no hay objeto o prenda de ropa que no se identifique de forma inmediata con su nombre. Una mujer apasionada, amante del medio ambiente, sin complejos y muy cercana. Con todas vosotras: Ágatha Ruiz de la Prada.

Comienza su andadura en 1981 en Madrid, donde presenta su primera colección en Loca, Centro de Diseño. Un año antes abriría su primera tienda-estudio en la capital, convirtiéndose ésta en el punto de partida de una carrera plagada de éxitos ¿Cómo ha evolucionado el mundo de la moda desde sus comienzos?
Desde mis inicios ha cambiado muchísimo. Cuando empecé en España quedaban los últimos coletazos de la alta costura, que realmente tampoco había tenido demasiado éxito en nuestro país. Considero que la moda española está pasando por uno de sus mejores momentos porque a lo largo de todos estos años ha recibido numerosas ayudas por parte de los diferentes gobiernos. Además, la aparición de la llamada ‘moda de masas’ nos ha beneficiado en tanto que la industria española ha conseguido ser respetada a nivel mundial.

¿Cuál es la fórmula para ser una gran provocadora de la moda?
Es algo que forma parte de mi personalidad. Soy así, así es que no me cuesta nada. También se trata de insistir muchísimo. Yo creo, como decía Camilo José Cela, que “el que resiste gana”, así es que cuando llevas muchos años haciendo lo mismo, como es mi caso, al final la gente acaba por decir: “esto es de Ágatha”. No hay nada más maravilloso.

Corazones, flores, besos; formas con aros y cuadrados, y el exceso de movimiento en sus prendas la han convertido en una diseñadora provocativa, innovadora y audaz. ¿Qué palabras sustituyen la sobriedad y tradición en el diccionario de Ágatha Ruiz de la Prada?
La libertad. Libertad que creo que en la moda está representada por el color.

¿En qué momento creativo se encuentra actualmente?
Los últimos tiempos han sido un poco ajetreados. El año pasado, por ejemplo, hice aproximadamente unos veinte desfiles en muchísimos países del mundo. Ahora me apetece pasar una época mirando hacia dentro de mí misma. Creo que lo bueno que puede tener esta crisis es que vamos a volver un poco hacia nuestros orígenes, a estar más tranquilos y, en definitiva, a no hacer las cosas tan deprisa y corriendo.

En alguna ocasión, ha declarado que los colores definen a las personas ¿Por qué siente esa especial atracción por el color rosa?
Primero porque mi naturaleza me hace sentir una atracción increíble hacia el color. Y luego porque poco a poco me he dado cuenta de que el color te ayuda muchísimo a ser más feliz.

Ha creado un auténtico imperio… ¿Cuál es la filosofía de trabajo que le ha llevado a conseguirlo?
Realmente no es tal imperio. Es algo pequeño, un estudio. Y tampoco creo que haya una filosofía concreta de trabajo. Hacemos lo que podemos y, sobre todo, nos divertimos muchísimo. Yo me lo paso genial trabajando.

¿Cómo ve a la mujer del siglo XXI?
Me gustaría que la mujer del siglo XXI fuese mucho más ecologista y que la gente no comprase simplemente por el hecho de tener cosas. Creo que ese consumismo es absurdo. En los últimos años, por ejemplo, había chicas que se compraban algo de ropa los viernes para ponérselo justo ese fin de semana. Es algo que me parece horrible.

Desde vajillas a relojes, pasando por blocs de notas, cortinas, fragancias, juguetes, cepillos de dientes y hasta teléfonos móviles. ¿En qué se encuentra trabajando actualmente?
En muchísimos proyectos a la vez. Y de lo más variados: desde una colección de cascos de motos hasta una de puertas blindadas, pasando por mamparas para el cuarto de baño o los uniformes del Tour de Francia.

¿Sin qué no puede imaginar su día a día?
Sin divertirme, sin tener un equipo lleno de amigos como el que tengo.

¿Considera que en este país aún es necesaria una gran dosis de sentido del humor?
Por supuesto que sí. Me parece que es fundamental que nos tomemos todo con mucho humor porque al final las cosas no son tan importantes. No hay nada mejor que reírse.

¿En qué momento de su vida sintió la necesidad de romper estereotipos?
Creo que desde que era muy pequeñita; tendría unos cinco o seis años. De todas formas, siempre me he sentido un poco diferente a los demás, así es que es algo que no hago a propósito.

Es capaz de vestir los diseños más atrevidos en los momentos más inesperados pero, ¿qué no se siente capaz de hacer Ágatha Ruiz de la Prada?
Espero no ser capaz de hacer abrigos de pieles ni una colección relacionada con el tabaco, por ejemplo. Me parece que, además de la ecología, la ética juega un papel muy importante en moda.

¿Con qué sueña?
Sueño con un mundo en el que el medio ambiente sea prioritario, que cada día haya más árboles, que se respire mejor, que el agua esté más limpia… que solamente avancemos. Al final, todo eso no sólo es bueno para el medio ambiente, sino también para nuestra propia salud.

Es frecuente que al entrevistar a un diseñador se le cuestione sobre la persona a la que le gustaría vestir. En esta ocasión permítame que invierta la pregunta, ¿a quién no le gustaría ver nunca con uno de sus diseños?
Creo que en los últimos años la moda ha vivido demasiado obsesionada por el mundo de los famosos, algo que me parece una gran equivocación. En cierto modo, siempre me ha gustado más la cantidad que la calidad. Yo prefiero vestir a mucha gente porque además estoy convencida de que la función del diseñador del siglo XX es llegar a la mayor cantidad de gente posible. Por otro lado, yo no soy quien elige a mis clientes, son ellos los que se acercan a una tienda de Ágatha. Está claro, por ejemplo, que no me gustaría vestir a Bin Laden, pero tampoco se me ocurre pensar que a él le gustasen algunos de mis diseños.

Imaginamos que para alcanzar todos estos logros, a lo largo de su vida ha tenido que dejar muchas cosas por el camino, sobre todo, en su faceta como esposa y madre. ¿Siente que se ha perdido algunos de los mejores momentos de la vida de sus hijos?
No, para nada. Creo que en los últimos años se está sobredimensionando el tema. Tengo una presencia demasiado apabullante y estoy convencida de que mis hijos necesitan, como tantos otros niños, respirar. Recuerdo que cuando yo tenía su misma edad lo único que quería era que mis padres me dejasen en paz. Por eso creo que la creencia de que lo mejor es que estemos con nuestros hijos todo el día es un poco exagerada. Además, es un tema que está haciendo daño a muchas mujeres.

Si no fuese Ágatha Ruiz de la Prada, ¿quién le hubiera gustado ser?
Estoy muy satisfecha con la vida que tengo y no puedo más que expresar mi agradecimiento. Pero sí recuerdo que cuando me llegó la época de elegir carrera había muchísimas cosas que quería hacer. Ahora creo que si no hubiera sido algo parecido a la persona que soy, no me lo hubiera pasado igual de bien.

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