Dicen de ella que te aporta esa seguridad que sólo la vida en pareja es capaz de conceder. Son muchos los que abogan que sin su existencia nos sentimos perdidos. Afirmaciones contundentes que, por si aún no has caído en la cuenta, se refieren irremediablemente a la estabilidad emocional. A pesar de esto, la realidad de nuestros tiempos parece desmentir estos anhelos. Y es que las estadísticas revelan que para el próximo año se espera que el 100% de las parejas que decidan sellar su amor con el matrimonio acabará rompiendo esa unión. ¿Qué nos está pasando?
La estabilidad emocional es una de las cosas que más nos importa en la vida. De hecho, hay estudios que demuestran que muchos individuos pasan toda su existencia buscándola: en el trabajo, en relaciones esporádicas, en viajes inolvidables, en fiestas interminables… sin encontrarla. En estos tiempos que corren, esa estabilidad parece ser especialmente necesaria. Reuniones interminables y jornadas agotadoras provocan que nos sintamos tan profundamente estresados en nuestro entorno laboral, que no nos quede más que poder disfrutar de un remando de paz y tranquilidad al llegar a nuestras casas. A pesar de esto, esta apacible felicidad de nuestro hogar puede verse truncada por una relación de pareja que no funcione convenientemente.
Varios años de una vida en los que cada día sucedan cosas parecidas pueden acarrear una sensación constante de insatisfacción que acabemos proyectando en la persona con la que compartimos nuestra existencia. La monotonía es el mal endémico de las relaciones sentimentales. En la búsqueda incesante por conocer las posibles soluciones para esta situación el marketing parece haberse convertido en una de las herramientas más fructíferas. Sí, sí, no has leído mal. Un concepto hasta hace algunos años relativo únicamente al mundo de los negocios, parece ser el salvavidas para el amor. Si una buena campaña de marketing permite catapultar un producto hasta convertirlo en un éxito absoluto, no dudes que una buena campaña de marketing de pareja, aplicada con esfuerzo y constancia, puede llegar a transformar nuestra pareja en el producto estrella de nuestras vidas.
¡S.O.S Crisis!
Por muy bien avenidas que sean las parejas, psicólogos y especialistas coinciden en señalar que todas y cada una de ellas atraviesen algún que otro momento crítico que deben ser capaces de superar, ya que forman parte del desarrollo normal de toda relación. Uno de los instantes más duros puede ser el del inicio de la convivencia. El primer mes es crítico. Son tantas las novedades con las que te encontrarás que puede ser que en algún momento te plantees tirar la toalla. No pienses que te has equivocado. Vivir bajo el mismo techo no es tan cómodo como quedar simplemente para ir al cine, cenar o dar un paseo por la ciudad. Los terapeutas llaman a este momento ‘período de ajuste’ y recomiendan que la clave para superarlo es establecer desde el principio una serie de normas respecto a la casa, distribución de las tareas y el tiempo que cada uno necesita para sus cosas. Hablar para intentar solucionar todas las dificultades que surjan es fundamental para lograr un buen ambiente y evitar agravios de los que después nos podamos arrepentir. Tras estas primeras dificultades las parejas suelen volver a sumergirse en una etapa maravillosa en el que el amor se vive aún con más intensidad.
La llegada del meridiano de nuestra existencia trae consigo instantes de profundas reflexiones. Se piensa sobre lo que se ha conseguido hasta el momento y se añora la época en la que tuvimos que decidir aquello que dejábamos en el camino para formar una familia. Es entonces cuando puede aflorar un sentimiento de frustración que debemos evitar descargar sobre el otro. El hastío que aparece en estos años impide luchar por superar los obstáculos y esto provoca que muchas parejas rompan a causa de la infidelidad de uno de sus miembros.
La vejez es una de las épocas de mayor unión en una pareja. Haber conseguido superar todas las dificultades planteadas por la vida hace que la unión sea más estrecha y surja el reencuentro. Sin embargo, aquellas parejas que no han sabido solucionar los conflictos que el día a día les ha deparado llegan a este período cargadas de resentimiento, con la sensación de haber malgastado sus fuerzas. Ese tiempo que muchos llenan con nuevos planes e ilusiones, otros viven llenos de distanciamiento e ignorancia.
¡No lo estropees!
Si no quieres sentirte como Kate Hudson en Como perder a un chico en diez días y perder a tu Matthew McConaughey particular hay una serie de mandamientos que no debes olvidar:
Sermones fuera: Olvida los monólogos y no persigas a tu chico contándole siempre la misma historia. Además, sé consciente de que a ellos no les gusta el drama tanto como a nosotras, así es que los reproches sobre si llegó más tarde de lo normal, si no nos avisó de que no venía a comer a casa o sobre si sale demasiado con los amigos, no harán el efecto con el que tú los haces. No gastes fuerzas que no servirán de nada.
- No invadas su espacio: Jamás debes olvidar que hay una parcela de la vida de tu chico de la que sólo él tiene la llave. Entra en ella sólo cuando él te lo ofrezca e intenta respetar esos momentos que todo hombre necesita para hacer sus cosas. A veces el problema no es que ellos necesiten su espacio, sino que nosotros construimos nuestro mundo sólo y exclusivamente a su alrededor. Nunca elimines tus sueños individuales; tú serás la única perjudicada.
- Nunca cambiará: Es algo que debes asumir. Lo conociste de una manera y así será el resto de vuestras vidas. Recuerda que uno se enamora de las personas por lo que son, no porque sean perfectas.
- No caigas en la monotonía: El peor error que podemos cometer es acomodarnos. Es una de las causas que provoca muchas de las rupturas de nuestros tiempos. Rompe con la rutina de vez en cuando e idea nuevas aventuras. Imaginad que es el último día de vuestras vidas y vividlo al máximo.
- No seas intensa. ¿Te gustaría que alguien te llamara constantemente preguntándote dónde estás o a qué horas vas a llegar? Pues a él tampoco. En ocasiones es frecuente que las mujeres tendamos a depender demasiado de los hombres sentimentalmente. Para ellos esto es un auténtico lastre del que intentarán desprenderse a la primera de cambio.