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Reportajes

FERIAS

Por Rocío Alcántara López
Última actualización 07/03/2009@21:54:38 GMT+1
Convertidas en auténticos acontecimientos para las provincias que las acogían, las ferias de ganado han ido evolucionando con el paso de los años y han originado genuinas estampas llenas de color y diversión. Hoy han convertido todos y cada uno de los rincones que las acogen en lugares atractivos para visitantes procedentes de los lugares más recónditos del mundo. Si quieres conocer un poco más de su historia, continúa leyendo. Descubrirás que lo que hoy disfrutamos poco o nada tiene que ver con lo que nuestros antepasados presenciaron.
Con la aparición de las primeras ciudades durante el siglo XI comenzaron a proliferar los negocios de todo tipo de artículos. En cada villa, los mercados se organizaban de manera diaria o semanal, mientras que aquéllas que estaban más preparadas por su riqueza o situación estratégica se encargaron de poner en marcha las ferias. Para que los encuentros comerciales pudieran desarrollarse con tranquilidad, y ante la proliferación de truhanes, tuvieron que inventarse varios códigos de respeto: el de paz de mercado, el de paz de la feria y el de franquicias o privilegios; atendiendo a si los mercaderes se encontraban en el propio mercado o en el camino entre unos y otros. Una de las primeras ferias de la que se conoce su existencia es la de Valladolid en 1152, creada por Alfonso VII. En el mismo siglo también se iniciaron la de Palencia, Madrid, Cuenca, Cáceres, etc.

Las ferias de ganado
De todas las ferias que tenían lugar en el territorio nacional, las más importantes eran las de ganado, que constituían un verdadero acontecimiento. Las ciudades se transformaban y se llenaban de pequeños puestos donde se ofrecía de todo, desde aperos para el ganado para conducirlo de un lugar a otro, hasta cencerros, varas de fresno, boinas y garrotas.

Han sido muchas las provincias españolas que a lo largo de su historia han contado con estas ancestrales ferias que, a pesar de haber perdido su apellido –de ganado-, hoy siguen siendo el destino preferido de multitud de turistas, que encuentran en ellas la oportunidad perfecta para entrar en contacto con costumbres y tradiciones ajenas a sus orígenes.

El origen de la mayoría de los mercados ganaderos y agrarios se pierde en la infinitud de los tiempos. Con el paso de los años del negocio se pasó al ocio y actualmente las ferias cumplen una clara función socializadora como tiempo de encuentro y diversión, lo cual podría parecer un auténtico sinsentido en nuestra sociedad del ocio. Durante la celebración se invierte el orden de la vida habitual de los ciudadanos: se descansa de día y se vive de noche.

Tradición renovada
Para los días que duran las ferias, se levanta una ciudad efímera para conseguir recrear un ambiente totalmente distinto al habitual. Cada una de estructuras representa a la perfección los distintos estamentos sociales que se diferencian en la sociedad: grupos políticos, organizaciones, hermandades religiosas, instituciones, empresas, grupos de amigos, apellidos importantes, etc.

Atendiendo al tipo de feria en la que nos encontremos, el acceso a las casetas puede ser libre o restringido. Éstas constituyen auténticos puntos sociales de encuentro que los participantes aprovechan para establecer relaciones interpersonales.

En un principio, los tratantes de las ferias de ganado se acomodaban en casetas de lona, que servían de cobijo a los negociantes mientras llevaban a cabo todo tipo de operaciones mercantiles. Alrededor se congregaban tenderetes, quioscos, puestos de comida, bebidas, baratijas y chucherías. La afluencia de compradores y vendedores hacía correr el dinero, por lo que empezaron a ponerse en marchas diversiones de lo más curiosas, como teatrillos, canciones populares, verbenas, etc. Ante tal ambiente, el público no interesado en el comercio acudía al recinto y organizaba bailes bajo las lonas de las casetillas. Esto fue originando poco a poco el adorno de las mismas y, así, la parte lúdica venció rápidamente a la comercial.

Las ferias andaluzas poseen cierta homogeneidad, y todas siguen el modelo implantado por la Feria de Abril sevillana. La razón no es tan sólo la popularidad y la consiguiente difusión que hacen de ella los medios de comunicación, sino también su capacidad de adaptación a los cambios sociales que han afectado a la sociedad andaluza, desde su creación como feria de ganado en 1847 a propuesta de los concejales y empresarios José Mª Ibarra (vasco) y Narciso Bonaplata (catalán), con una duración de tres días. El resultado de esa adaptación que las ferias han perseguido desde su origen ha desembocado, en la mayoría de los casos, en un mismo modelo organizativo compuesto por casetas distribuidas a lo largo y ancho de numerosas calles, espacios destinados para las atracciones de los más pequeños, puestos de golosinas, vestidos de flamenca, trajes cortos y cantes y bailes por sevillanas, en combinación con los propios del lugar, por ejemplo verdiales en Málaga o bulerías en Jerez.

Otros elementos que varía de unas ferias a otras son las portadas, las comidas, los horarios de los enganches, el formato de las casetas o los colores predominantes.

Para que no lo olvides
Las distintas ferias de Andalucía se celebran de abril hasta septiembre. Aquí tienes los detalles de algunas de ellas. Planifica tu tiempo y no te pierdas la que más te guste:
  • Almería: tiene lugar durante la última semana de Agosto en conjunción con las fiestas de la Virgen del Mar
  • Córdoba: las últimas semanas del mes de Mayo pone fin al ciclo festivo, que comienza con las Cruces de Mayo. Está vinculada a las fiestas de la patrona, la Virgen de la Salud.
  • Granada: la Feria y Fiestas del Corpus pueden variar de fecha, aunque la feria siempre termina ocho días después del Corpus
  • Huelva: las Fiestas Colombinas son muy reconocidas durante la época estival en Andalucía. Como su nombre indica, hay una referencia de forma clara a los eventos del descubrimiento de América
  • Jaén: la Feria de San Lucas se celebra a mediados del mes de Octubre. Es la más tardía dentro del calendario andaluz
  • Jerez de la Frontera: su Feria del Caballo tiene lugar en Mayo
  • Málaga: las características de la Feria de Agosto son muy singulares: trajes, cantes y bailes de verdiales. De día, la animación se da en el centro de la ciudad y de noche en el recinto ferial
  • Sevilla: nació en 1847 a propuesta de los concejales y empresarios José Mª Ibarra (vasco) y Narciso Bonaplata (catalán), con una duración de tres días
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