Reportajes
¡Va por nosotras!
Por
Rocío Alcántara López
Última actualización 29/04/2009@20:35:14 GMT+1
Como cada año, y desde hace casi ocho décadas, el próximo 8 de marzo las mujeres del mundo volveremos a hacernos oír para reclamar una igualdad de derechos de la que muchos sectores, aún hoy, parecen haberse olvidado. Una fecha perfecta para reflexionar sobre todo lo que hemos conseguido pero también para darnos cuenta del largo camino que aún nos queda por delante.
Desde que la francesa Olympe de Gouges muriera en la guillotina en su lucha atroz por demostrar que las mujeres debían gozar de los mismos derechos de ciudadanía que los hombres han pasado más de tres siglos. Sus ideas, revolucionarias para su época, quedaron plasmadas en la famosa Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana de 1791, aún vigente. Como también en el libro Defensa de los Derechos de la Mujer de la escritora inglesa Mary Wollstonecraft, publicado en 1792. A pesar de la distancia en el tiempo, ambos documentos siguen hoy inspirando la agenda de los movimientos feministas que aún continúan reclamando ser escuchados.
A comienzos de siglo fueron muchas las mujeres que se incorporaron al trabajo en las fábricas bajo unas condiciones pésimas: jornadas de trabajo interminables y salarios profesionales inferiores a los de los hombres, A medida que se fueron asentando en el mercado laboral, fueron cayendo en la cuenta de la situación de desventaja en la que se encontraban y no tardaron mucho en organizarse para reclamar aquello que por justicia les correspondía. Tradicionalmente, el nacimiento del Día Internacional de la Mujer se ha identificado con los hechos acontecidos en una fábrica textil de Nueva York el 8 de marzo de 1908. Aquella fecha las trabajadoras de Cotton declararon una huelga en protesta por las condiciones insoportables de trabajo. El dueño cerró las puertas y prendió fuego muriendo abrasadas las 129 trabajadoras que había en su interior. Si bien es cierto que este hecho merece una mención especial en nuestra historia, también es cierto que la celebración del 8 de marzo está marcada por situaciones y hechos que muestran un escenario más complejo y rico en acontecimientos marcados por la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa, la lucha por el sufragio femenino, las pugnas entre socialistas y sufragistas, y el creciente auge del sindicalismo femenino durante las primeras décadas del siglo XX en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.
La primera celebración del Día Internacional de la Mujer se produjo el 19 de marzo de 1911, y fue seguida por Austria, Alemania, Dinamarca y Suecia. En los primeros años, el día se destejaba en fechas diferentes según los países. Pero no fue hasta tres años después, en 1914, cuando, a propuesta de las alemanas, se conmemoró por primera vez el 8 de marzo en Alemania, Suecia y Rusia.
A pesar de lo festivo de la jornada, la sociedad no debe limitar el reconocimiento a la mujer a un solo día del calendario. Profesionales, madres, esposas y, ante todo, mujeres, que luchamos por hacernos un hueco en una sociedad aún cargada de tintes poco favorables para nosotras y en la que aún nos queda mucho por decir. Sirvan estas letras como homenaje a todas a aquellas mujeres cuyas voces fueros apagadas por el camino.