A pesar de que en las últimas décadas la incorporación de la mujer al mundo laboral ha protagonizado un crecimiento exponencial, la posibilidad de conciliar la vida familiar con el trabajo aún sigue siendo nuestra gran asignatura pendiente. Sin embargo, no se trata sólo de una cuestión concerniente a los trabajadores, sino que, en estos momentos, son las propias empresas las que han comenzado a pronunciarse sobre el mismo.
Es evidente que aunque cada vez sean más las medidas encaminadas a hacer desaparecer las diferencias laborales entre hombres y mujeres, la realidad es que la igualdad de oportunidades sigue siendo una utopía, y más en el ámbito de la conciliación. Aún está demasiado arraigada la tendencia a pensar que si una de las partes de la pareja tiene que dejar de trabajar para ocuparse de la familia, debe ser la madre. Ante esta creencia, Mª José Flores, directora de nuestra publicación, apuntaba que el hecho de que un elevado porcentaje de madres se hayan visto en la necesidad de abandonar sus expectativas laborales por el cuidado de sus hijos, ha hecho recapacitar a las Administraciones Públicas, que parecen estar afanándose en tomar medidas para conseguir que las mujeres logremos, finalmente, encontrar un equilibrio que nos permita triunfar en el terreno profesional sin olvidarnos de ser madres y esposas.
Mª Eugenia Sánchez, socia-gerente de Codem Formación, fue la encargada de comenzar el coloquio sobre esta situación. Madre de tres hijos, la conciliación laboral con la vida familiar no es un tema ajeno para ella, y así nos lo quiso hacer saber desde el comienzo de su exposición. Tras empezar a trabajar al terminar sus estudios de Pedagogía decidió, libremente, dejar de ejercer profesionalmente con el nacimiento de su primera hija. “Estuve cuatro años ocupándome de mis hijos hasta que los dos mayores alcanzaron la edad escolar, momento en el que decidí incorporarme nuevamente al mercado de trabajo”, nos explicó. Sin embargo, a pesar de las ganas y el esfuerzo con el que se enfrentaba a su nueva etapa se encontró con numerosas dificultades a la hora de compaginar su desarrollo dentro de la empresa con sus quehaceres como madre. “Cuando llegas a una empresas y vas subiendo de categoría, tus superiores empiezan a pensar que si trabajando a medio jornada consigues rendir de manera tan satisfactoria, cómo no será si trabajas ocho horas”, apuntaba. “Opté entonces por volver a casa con mis hijos. Tras esta segunda vez decidí montar mi propia empresa, Codem Formación, donde elaboramos planes de formación para empresas; para desempleados, a los que reinsertamos laboralmente; y cómo no, para las mujeres que desean poder escapar de la problemática de la conciliación”, finalizó.
A tenor de las necesidades que poseen muchas mujeres de soluciones para conseguir un equilibrio en sus vidas como trabajadoras, madres y esposas, Mª Eugenia nos expuso que junto a un grupo de mujeres había constituido la Asociación Andaluza Mujer y Trabajo, de la que es presidenta, en la que trabajan, junto a distintas Administraciones, para atajar este problema. Además de la implicación necesaria por parte del ente público, explicó con claridad que debe ser la sociedad civil, en mayor medida, la que debe movilizarse. “Todos debemos trabajar por una igualdad no sólo legal sino también real. La conciliación de la vida laboral, familiar y personal debe ser un objetivo común para todos porque no debemos olvidar que los hombres también quieren conciliar”, apuntó Mª Eugenia.
La siguiente en tomar la palabra fue Lourdes Romero, Abogada y Jefa de la Sección de Personal Laboral de la Diputación de Sevilla. Madre de tres hijos de siete, cinco y casi cuatro años, compagina su trabajo diario con la Vicepresidencia de la Asociación Andaluza Mujer y Trabajo. Desde que se levanta por la mañana se enfrenta a la dura tarea de conciliar y, aunque reconoce que cuenta con el apoyo de su marido y ayuda externa, nos contó que debemos ser conscientes de que por “mucho que se implique tu pareja siempre somos las que llevamos el timón”. A pesar de eso, dice que “también es satisfactorio ver cuando te acuestas todo lo que has conseguido hacer a lo largo del día”. Para Lourdes, el trabajar con Mª Eugenia en la Asociación en aras de la conciliación constituye un proyecto ilusionante. “No consideramos al hombre como una persona extraña a la problemática. No creemos que tengamos que enfrentarnos a él para conseguir nada, simplemente nos tenemos que complementar. Y es eso precisamente lo que buscamos”, explicaba.
En su discurso, Lourdes también nos introdujo la existencia de numerosos proyectos tanto en la esfera privada como en la de la Administración Pública. Como representante de este ente, tuvimos el privilegio de contar en nuestro encuentro con Mª Victoria Olías, directora de la Delegación de la Mujer del Ayuntamiento de Sevilla. Tanto a ella como a su equipo de trabajo les gusta hablar de corresponsabilidad más que de conciliación ¿Por qué? “Las mujeres lo primero que hacemos es conciliar con nosotras mismas decidiendo la opción personal que queremos para nuestra vida: ser madres, ser independientes, trabajar, ser innovadoras…”, nos apuntó. El verdadero reto se encuentra, por tanto, en conseguir esa corresponsabilidad entre las personas que se encuentran en nuestro entorno. “Para mi es un gran orgullo que en un momento concreto de mi vida confiaran en mi para trabajar en lo que son las políticas activas de mujeres, porque considero que cada vez encontramos un apoyo mayor las unas en las otras”. Desde un punto de vista personal nos contó que no tenía hijos y apuntó que eso precisamente le había ayudado mucho en el mundo de la política a llegar a ocupar el cargo que tiene en estos momentos. “En el mundo político es muy difícil prosperar cuando eres mujer. Antes éramos mujeres florero y ahora han descubierto que somos políticas igual que ellos y que tenemos muy claro donde queremos llegar”.
En este punto del Coloquio, Yolanda Rodríguez, directora del Hotel Vincci La Rábida, nos apuntó que el sector hotelero es uno de los más favorecidos por la presencia de la mujer. Tras 15 años de trayectoria profesional su opción personal ha sido dedicarse plenamente a su trabajo, por el que siente verdadera pasión. “Vivo la conciliación laboral con mi personal y cada día veo que son más los hombres los que reclaman unos derechos y unos horarios, que hace unos años era impensable en ellos”. Ante esto, señala que atiende sin ningún problema sus peticiones, siempre que se ajusten a las necesidades de su trabajo. En su discursó afirmó también que había visto una gran evolución por parte de las entidades públicas con relación al tema de la conciliación y expuso como las cosas están cambiando profundamente en lo que a la asignación de puestos se refiere en el mundo hotelero. De hecho, reconoce que “se han puesto en marcha acciones concretas para que el hombre pueda ocupar puestos que antes correspondía únicamente a las mujeres”. Por otro lado, en cuanto a la esfera privada Yolanda apuntó que en este ámbito “la conciliación laboral en cuanto a horarios va muy determinada por la flexibilidad de la dirección. Hay que saber conceder el tiempo oportuno para que tanto el hombre como la mujer pueda hacer frente a sus labores personales”.
Para Gloria Navarro, Procuradora de los Tribunales y propietaria de la tienda de moda femenina, Doce, la conciliación laboral de alguien que desempeñe una profesión liberal es realmente difícil. “Cuando hace ocho años tuve a mi primer hijo fue realmente duro porque los Procuradores no disponemos bajas laborales y además tenemos la obligación de acudir ante la Administración de Justicia de lunes a jueves para hacernos cargo de todo lo que se ha generado durante la semana, y al final, te ves en el hospital rodeada de papeles a los que tienes que dar salida”, nos contaba. “Era una sensación constante de ser mala madre”. Esta primera maternidad le valió como experiencia y cuando tuvo a su segundo hijo, que ahora tiene cinco años, lo afrontó de manera diferente. Y aunque intenta dedicar todo el tiempo que tiene libre a sus hijos, reconoce que el tener la posibilidad económica de tener a alguien externo en casa ayudando le hace poder abarcar todos los quehaceres diarios que tiene. Con relación a esta necesidad de ayuda, expuso una reflexión muy interesante. Para ella en el tema de la conciliación es muy importante que los padres tomen conciencia de que su ayuda y participación era necesaria en todo momento. “Yo en ningún momento me planteo pedirle ayuda a mi marido, no se me ocurre. Si sale de él bien, sino nada”, apostillaba.
La diseñadora y propietaria de la tienda Asba&G, Marisol Consuegra, también quiso enriquecernos con su testimonio. Con tres hijos, uno de 26 años, otro de 17 y el pequeño de 13, y tras 25 años al frente de un negocio floreciente, tomó la dura decisión de cerrarlo por algunos problemas familiares. “Para no perder el contacto y evitar que la gente se olvidase de mí, en esos momentos decidí montar una tienda de moda”. “Mis hijos se han criado en manos de chicas externas que iba a casa hasta el momento que decidí que era yo quien debía ocuparse de ellos”, señalaba. Y continuó: “Considero que la presencia física de la madre durante la adolescencia es fundamental. Y a pesar de todos los sinsabores que podamos pasar, acaba siendo un sentimiento muy gratificante.”. Esta dedicación hace que, en muchas ocasiones, las mujeres que están al frente de negocios dispongan de muy poco tiempo para sacar adelante todas las tareas de las que son responsables.
La idea lanzada por Marisol acerca de la importancia de la madre fue continuada rápidamente por Lourdes. “En primaria hay un ejercicio muy significativo que evidencia los roles que los pequeños asignan a los padres, ‘dibuja a tu papá y a tu mamá’”. “A pesar de que me ven trabajar todos los días y que les transmito que además se puede llevar una casa y estar con ellos, a mí siempre me dibujan en la cocina, y al padre en el salón viendo la tele o leyendo el periódico”, apuntaba.
En este punto del Coloquio habíamos puesto sobre la mesa, casi sin darnos cuenta, el problema de la educación a nuestros hijos. En este sentido, Gloria se mostraba a favor de la necesidad de educar a los niños desde pequeños en el colegio para que creciesen con la idea de que todos somos iguales. “Creo que todavía falta mucho para conseguir esa educación, y ni siquiera creo que cuando mis hijos sean mayores tengan claro el concepto de compartir”. Aunque Mª Eugenia mostró rápidamente su apoyo a las palabras de Gloria, ésta difería un poco. “Tengo la esperanza de que las nuevas generaciones sí sean capaces de plantearse las cosas de otra manera”, explicó. Mª Victoria intentó tranquilizar la situación aludiendo a que se han puesto en marcha una serie de programas educativos, que ya se están impartiendo en muchos colegios de Sevilla y que van destinados tanto a temas de co-educación como de violencia de género.
Tras este pequeño, pero intenso debate, la siguiente en tomar la palabra fue Paloma Torres, dueña de la tienda Kebana. Tal y como ellas nos contó, su incorporación al mundo laboral había tenido lugar hace pocos años y por circunstancias de la vida. “Enviudé en el año 2000 y el mundo se me desmoronó porque de pronto me dí cuenta que desde que me casé en 1978 no había hecho otra cosa que ser madre y mujer de”. Nos contó cómo después de este drama tuvo que hacer frente a la situación y comenzar a pensar lo que iba a hacer a partir de ese instante. “Necesitaba salir adelante en lo personal y sabía que estaba siendo duro para mis hijas ver como su madre se iba a quedar sin hacer nada”, prosiguió. Después de mucho pensarlo, Paloma decidió lanzarse a una gran aventura para ella: poner una tienda a la que dedicaría todos sus esfuerzos. “Fue muy arriesgado, pero después de nueve años os puedo asegurar que desde el día que me decidí a tener mi propio negocio, la primera conciliación que realizo es conmigo misma cada vez que me levanto por la mañana porque luchar contra la sensación de que estoy actuando como una mala madre con mis hijas es muy difícil”.
“A pesar de todo esto, cada día me encuentro más emprendedora, con más ganas de hacer cosas nuevas”, concluía.
La madurez de Rocío Álvarez, propietaria de las tiendas de cocinas Stylux, nos dejó gratamente sorprendidas. Conoció al que hoy es su marido en los inicios de su vida profesional cuando empezó a trabajar en una empresa familiar de muebles de cocina, que hoy se ha transformado en una firma de diseño de gran prestigio. Su marido es separado y al contraer matrimonio los dos hijos que tenía de su anterior matrimonio quedaron bajo su custodia. Fue en ese momento preciso en el que Rocío tuvo que enfrentarse frente a frente a lo que es la conciliación. Bajo su cargo quedaron una niña de 10 años y un niño de 7 que, a partir de ese instante formaban parte de su vida cotidiana. Ahora ha sido madre por tercera vez, de una niña que tiene tan sólo un año, y a diario tiene que compaginar su faceta como madre y esposa con su trabajo como empresaria. “Aunque tengas un bien equipo de trabajo, no puedes dejar el negocio abandonado”. Esa fortaleza que sabe que toda mujer ha de tener para compaginar la vida laboral con la del hogar, la hacen confiar concienzudamente en las capacidades de las mujeres como encargadas de sus tiendas. “Sin ser feminista, creo que como defiende una mujer un negocio no lo hace un hombre”, puntualizó.
Llegado este momento del Coloquio, el testimonio de Conchi Fraile, dueña del Salón de Belleza REXACH Belleza Integral, nos hizo reflexionar sobre le hecho de que aunque sean muchas las dificultades a las que tengan que hacer frente a lo largo de su vida, hay mujeres que nunca dejan de esbozar una sonrisa. Aunque ahora disfruta de una familia plena con sus tres hijas y su marido, la vida de Conchi no ha sido fácil. Tras 16 años de lucha en el País Vasco en los que tuvo que luchar contra todo y contra todos, decide separarse y venir a Sevilla a empezar una nueva vida. Después de trabajar durante algún tiempo como esteticista y osteópata decide montar su propio gabinete. En ese momento, la vida de Conchi cambia. “Encuentro a alguien fantástico, lo que siempre había soñado, conozco a un hombre con quien hablar”. Ilusionada decide tener a su tercera hija y, desgraciadamente, tiene que enfrentarse a un tumor en la cabeza, del que sale airosa. Tras narrar su vivencia personal, Conchi nos expuso una conclusión muy valiosa: “Nuestra historia la escribimos nosotras. Sólo tenéis que soñar lo que queréis para tenerlo”.
Mª José González, directora de Avantine Consultores, había escuchado con gran atención todo lo que hasta el momento se había dicho durante el Coloquio. Como cargo directivo de una agencia de publicidad, en la que algo más del 60% de la plantilla eran mujeres, reconoce que intenta inculcar toda la flexibilidad posible en los horarios dentro de lo que es un ambiente tan estresante como el de una empresa dedicada al mundo de la publicidad. “Estoy casada y no tengo hijos. En estos momentos estoy volcada totalmente en mi trabajo y me inquieta un poco afrontar la maternidad con este panorama”, explicaba. “Me preocupa mucho tener ese sentimiento de no ser buena madre”, continuó. “Considero que aún los hombres no son suficientemente conscientes de que comparten la vida con otra persona y que deben involucrarse más”.
Mª Eugenia quiso intervenir para intentar solventar algunas de las dudas de Mª José. “Tener un hijo es una de las opciones que puedes tomar a lo largo de tu vida. Si lo haces con la cabeza y el corazón siempre va a revertirte personalmente más en los positivo que en lo negativo”, apuntó. A esto, Conchi añadió: “Esto es como cuando te sacas el carnet de conducir y piensas que no vas a ser capaz de llevar un coche. Si todas hemos podido, tú también lo harás”.
Otro tema que suscitó debate fue el del tiempo que las madres dedican a sus hijos. Conchi lo lanzó al preguntar: “¿No tenéis la sensación de que nos estamos equivocando y que tendríamos que estar en casa porque nuestra juventud está perdiendo los papeles? Mª Eugenia se apresuró en responder: “Hay que tener mucho cuidado con ese tema. Hay mucha gente que piensa que hay más divorcios o que los niños tienen peor educación desde que la mujer se incorporó al mundo laboral, y creo que no es así”.
En este momento nuestra directora, Mª José Flores, intervino exponiendo que la maternidad te da mucha fortaleza mental a la hora de realizar tu trabajo. “Muchas veces cuando llegas a la oficina después de llevar a tus hijos al colegio te sientes tan a gusto, que eres capaz de hacer frente a lo que sea”.
Retomando el tema, Gloria quiso apuntar que quizás lo verdaderamente importante no fuese la cantidad de tiempo que dedicásemos a los pequeños, sino la calidad del mismo. “Esta idea puede servir como justificación cuando no dedicamos demasiado tiempo a nuestros hijos”, contestó Mª Eugenia.
El final del Coloquio llegó y fueron muchas las enseñanzas que extrajimos de todos y cada uno de los testimonios de nuestras participantes. Pero quizás el más importante fue que nos dimos cuenta de que las mujeres contamos con una gran fortaleza, a veces sobrehumana, que nos hace poder llegar a ser grandes profesionales, buenas esposas y grandes madres.