Una vez más escogimos el Restaurante San Fernando 27 para celebrar una reunión de diez mujeres para debatir sobre un sector cada vez más significativo en la economía sevillana: el de los eventos. Conscientes de nuestras fortalezas y debilidades, fuimos capaces de llegar a un mismo objetivo: convertir a Sevilla en el gran salón de celebraciones de España.
El sector turístico que gira en torno al mundo de los eventos se ha convertido en las últimas décadas en un elemento clave para afrontar la diversificación del modelo turístico andaluz. Un ámbito con enormes posibilidades y que posee, sin duda alguna, una gran capacidad para generar un efecto multiplicador en las economías globales. En este contexto, Sevilla ocupa un lugar preferente. Su belleza, sus magníficas condiciones climatológicas, sus infraestructuras y la espléndida red de comunicaciones de la que dispone la han convertido en sede preferente de numerosos eventos pertenecientes a ámbitos tan dispares como la política, la construcción, la moda, el toro o la música.
A pesar de ello, esto no ha sido siempre de esta manera. Y así lo expuso nuestra directora,
María José Flores, en los primeros minutos del coloquio. Tomando como punto de partida la celebración de la Expo´92, nos instó a realizar un análisis exhaustivo de cómo han cambiado las cosas en nuestra ciudad desde ese momento hasta el concierto de Madonna, que acogimos hace tan sólo unas semanas. Para conseguirlo, puso sobre la mesa una serie de cuestiones como punto de partida:
evolución de las infraestructuras de la ciudad; ¿cómo afrontan las empresas del sector todos los cambios acontecidos?; ¿reúne Sevilla en estos momentos suficientes atractivos como para ser sede de acontecimientos internacionales?; ¿qué peso económico poseen los eventos en la economía de la ciudad?; ¿cómo se dibuja el escenario futuro de ferias, congresos, conciertos, etc.?Mercedes Arcas, propietaria de Sevilla de Fiesta fue la encargada de empezar el coloquio. Comenzó apuntando que nuestra ciudad seguía siendo simplemente un puente, que aún despertaba desconfianza entre las grandes empresas a la hora de organizar eventos. Ante este hecho,
Raquel Martínez, jefa de prensa de Fibes, quiso romper una lanza a favor de Sevilla tomando como base los nueve años que lleva al frente del gabinete de prensa del Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla. “Desde la celebración de la Expo´92 ha habido rachas muy buenas y otras que no lo han sido tanto. Desde mi punto de vista creo que la celebración de la Cumbre Europea del 2002 fue todo un hito para nuestra ciudad ya que, las apuestas por Barcelona eran muy fuertes. Allí se celebró la previa y aquí la clausura del mandato de España en la Unión Europeo. Y mientras que la Fira, nuestro principal competidor, no estuvo a la altura de las circunstancias, Fibes, como recinto, y Sevilla, como ciudad, recibieron la enhorabuena de Moncloa, del Ministerio y de la Cúpula de la Comunidad Económica Europea. A pesar de ello, es cierto que necesitamos mejores infraestructuras y una mejor oferta deportiva, ya que la mayoría de las instalaciones que tenemos son privadas y no pueden satisfacer las demandas de los turistas. Sin embargo, es duro ver que el trabajo a veces nos llega a través de terceros”.
Teresa Pabón, directora gerente de Backline Producciones, quiso corroborar esta última idea, poniendo como ejemplo su trabajo diario: “Generalmente la empresa organizadora del evento contrata a otra entidad y es ésa la que me llama a mí para poner en marcha la producción. ¿Qué pasa entonces? En esos casos es evidente que se encarecen los costes. Sevilla es muy cara y adolece de infraestructuras suficientes”.
Al debate generado se incorporó, de nuevo,
Mercedes Arcas. “Creo que el problema viene del particular, que cree que una empresa de Madrid o Barcelona es más capaz que una empresa de Sevilla”.
“El problema no es ése”, señaló
Teresa. “Aquí no estamos hablando de un particular que se decide a celebrar una cena en su casa. Hablamos de una gran empresa que maneja un presupuesto vertiginoso. Nosotros mismos, a veces, nos tiramos piedras sobre nuestro propio tejado porque nunca pensamos en entidades que trabajen aquí, sino que siempre nos acordamos de Madrid porque creemos que las de aquí nos van a quitar el evento. ¿Y sabes qué pasa? Que al final la de Madrid llama a una de aquí porque sino los costes se incrementan muchísimo”.
Mercedes discrepaba en este punto. “Mi filosofía de trabajo no es ésa. Yo siempre me acuerdo de otras empresas que trabajan aquí. Mi política es la de compartir con mi gente porque es con ellos con quien quiero ser grande”. Para ilustrar su idea nos puso un ejemplo: “Cuando vino Zapatero a Sevilla para celebrar el mitin electoral nosotros nos encargamos del montaje del aire acondicionado. ¿Sabéis por qué? Pues porque manejaban unos presupuestos desorbitados y mi propuesta era la mitad de todos ellos. Y por mi cabeza no pasó la idea de aprovecharme”.

Llegados a este punto,
Ana Leticia, responsable del Departamento de Moda e Imagen de la empresa Eventos 21, intervino exponiendo la idea de que el problema radica en el hecho de que las empresas de aquí no invierten lo suficiente en darse a conocer. “Nosotros sí nos conocemos unos a otros porque coincidimos en numerosos actos y nos pasamos las tarjetas, pero un cliente de Madrid o Barcelona no conoce las posibilidades que puede tener a la hora de trabajar con empresas de aquí”.
“El error está en que queremos abarcarlo todo. Cuando te encargan un evento no puedes pretenderlo hacerlo todo tú”, señaló
Teresa. “Yo no hago eventos, me encargo de la producción de los mismos. Por esa razón, cuando he necesitado azafatas, por ejemplo, he llamado a la empresa de Raquel Revuelta”.
Aurora Chacón, periodista, nos contó que cuando ella trabaja en los medios de comunicación y organizaba eventos, todas las empresas con las que se contaba eran de aquí. Como respuesta, Rocío Silva, adjunta a dirección de Juliá Catering, narró como ejemplo un concierto de Julio Iglesias que ellos sirvieron hace algunos años. “En aquellos momentos, a pesar de que Julio era una gran figura, se hizo una cosa muy casera. Pero las cosas han cambiado mucho en los últimos 20 años. Antes los proveedores que se contrataban eran de aquí porque las cosas no se hacían de forma tan profesional como en estos momentos”. Ante esto,
Mercedes quiso intervenir tomando como ejemplo el concierto de Madonna acogido por la ciudad. “Yo no me dedico a hacer grandes eventos, pero sí he estado en muchos de los mejores conciertos celebrados en España y allí he visto los mismo problemas que surgieron con la visita de Madonna a Sevilla”.
“Como encargada de la producción del concierto de Madonna quiero romper una lanza, en este caso, a favor del Ayuntamiento de Sevilla. En este caso, el consistorio se ha volcado con el evento y desde el principio puso la ciudad en mis manos. Justo lo contrario de lo que pasó hace un año en el concierto de Héroes del Silencio, que provocó atascos impresionantes, colapsos en la entrada y en la salida, llamabas a la Policía y no venía, etc., expuso
Teresa. ¿Pero los presupuestos no serían los mismos en ambos casos?, interrumpió
Ana Leticia. “Exactamente el mismo”, prosiguió
Teresa. “Mi cliente es privado y cuando contrata el Estadio Olímpico no le preocupa lo que ocurra a su alrededor. Es un edificio que tiene muchísimas carencias que se construyó para celebrar unas Olimpiadas que nunca han llegado a celebrarse.

Yo me encargué de su inauguración y vi como había mucha gente trabajando que cobraba sin que hubiese nada que hacer. Además, todo era un problema: los camiones no podían pasar, no se podía pisar el césped, etc. Y como agravante de la situación, la negativa de la ciudad a colaborar. En el caso del concierto de Madonna, el cambio más importante ha sido la actitud mostrada por el Ayuntamiento. Yo monto los accesos, pero no puedo preocuparme del medio de transporte que vayan a utilizar los asistentes. Las infraestructuras externas que hay que preparar para que todo salga bien no son de mi competencia. La prensa ha mostrado imágenes de la Policía y de Protección Civil dando agua a los que estaban en la cola esperando que abrieran las puertas, etc. dando a entender que la organización de este concierta marchaba mejor que la de ocasiones anteriores de las que también me he encargado yo. Y te digo que no ha sido así, ha sido la misma en todos los casos. Lo que sí es cierto es que el apoyo del Ayuntamiento ha sido muy importante para que todo se desarrollase de forma ordenada”.
Rocío Silva quiso enriquecer el debate con un ejemplo muy claro al respecto de lo que explicaba
Teresa. “Es muy complejo hacer cosas tan multitudinarias. Nosotros hemos dado cenas a 4.000 personas y, aunque nos ha requerido mucho trabajo y esfuerzo, todo ha salido muy bien. En una ocasión hicimos el récord guiness de desayunos en Sevilla patrocinado por Saimaza. Conseguimos dar 18.000 desayunos. ¿El éxito? Que estuvimos sirviendo desayunos desde las siete de la mañana hasta las dos de la tarde. El principio la afluencia fue masiva pero después la situación se fue normalizando.
Desviando un poco el tema,
Rosa María de Juan, tesorera del Club Natación Sevilla, explicó que si organizar un concierto tan multitudinario como el de Madonna era complicado, sólo teníamos que imaginarnos lo difícil que resultaba una maratón en Sevilla o una carrera abierta en el río consiguiendo solucionar todas las trabas que pone el Ayuntamiento. “En el caso de los deportes me gustaría destacar la poca implicación de la ciudad. Creo que Sevilla está preparada para acoger grandes eventos deportivos que no celebramos. ¿Por qué? Las infraestructuras que requieren los eventos deportivos son enormes y la repercusión mediática es mínima.

“Esto ocurre porque aquí vende siempre lo mismo”, dijo
Ana Leticia. Raquel Martínez compartía esta afirmación. “El fútbol tiene más tirón, pero sí es cierto que el Eurobasket fue un auténtico precedente por el despliegue de medios que conllevó”. A pesar de esto,
Rocío Silva opinaba que “se habían hecho cosas importantes. Lo que pasa es que creo que si estos eventos deportivos no tienen carácter anual como la liga de fútbol serán muchas las ciudades que luchen por acoger estos encuentros y esto nos resta posibilidades”.
Rosa María de Juan continuó con su exposición narrando que durante el año que se celebró el 75 aniversario del Club de Natación Sevilla se llevaron a cabo un total de 18 eventos, de los que 17 los pusieron en marcha sin ningún tipo de ayuda, exceptuando un concurso de pintura al aire libre que sí contó con el apoyo del Ayuntamiento de Sevilla.
En este punto del coloquio, comenzamos a debatir acerca de la potencialidad de nuestra ciudad a la hora de acoger eventos. En este contexto,
Raquel Martínez lanzo la idea de que “Sevilla se vende muy bien por su astronomía, su clima, etc.”. “Pero hay un problema”, añadió
Ana Leticia. “Sevilla es muy bonita, pero desgraciadamente sigue siendo considerada un pueblo. Vivimos a la cola de Madrid, Bilbao y Barcelona. Y no sólo en cuanto a oferta cultural se refiere. Parece que nos cuesta todo un poco más. Por eso, es cierto que cuando un cliente busca algo distinto Sevilla es muy atractiva, pero si lo que quiere es celebrar aquí la misma reunión que ha tenido antes en Madrid o Barcelona todo le cuesta más”. “El problema es que hay una demanda que no tenemos cubierta”, señaló
Rocío Silva. “Sevilla se vende sola. La gente sueña nuestra ciudad porque cuando viene aquí se encuentra con una escena maravillosa. Sí es cierto que existen algunas dificultades a la hora de organizar eventos”, prosiguió la adjunta a dirección de Juliá Catering.
Raquel Martínez asentía y añadía que el potencial que tiene Sevilla en todos sus ámbitos embelesa al visitante. “Os pongo un ejemplo muy claro. En el 2002 acogimos en Fibes un congreso de una empresa de transportes americana. La entidad trajo a 6.000 de sus trabajadores procedentes de todas las partes del mundo. Pues bien, esos trabajadores fueron pasando por la ciudad a lo largo de casi dos meses. Para muchos de ellos era la primera vez que visitan la ciudad, y ¿sabéis lo que nos pidieron? Pues que a través del Consorcio de Turismo pusiéramos en marcha paquetes turísticos para que todos esos distribuidores pudieran venir a visitar la ciudad con su familia. Con todo esto lo que quiero decir es que tenemos que ser capaces de rentabilizar todo el potencial que tenemos”. En este instante,
María José abogó por la idea de que para conseguirlo era necesario que todos participáramos y nos modernizáramos.

La idea de modernización lanzada por nuestra directora también se convirtió en el epicentro de un intenso debate. En este contexto expusimos nuestras opiniones sobre los cambios estructuras que se están acometiendo en la ciudad en los últimos años, tales como el paso del tranvía por la Avenida de la Constitución, el Metrosol Parasol de la Encarnación o la Torre Cajasol. Aludiendo a ello,
Rosa María de Juan apuntaba: “Yo no sueño con un modernicismo que pase por tener una torre de cristal”.
Teresa, por su parte, añadía: “Pero sí quiero modernidad a la hora de cubrir necesidades, quiero tiendas, moda, restauración, etc. Quiero no tener que ir a Madrid a coger un avión con destino internacional”. “A lo mejor el proyecto de Cajasol no es el acertado, pero yo sí abogo por esa mezcla o como la llaman los franceses, melànge”, reflexionaba
Raquel Martínez. “A ellos les ocurrió lo mismo con el Centro Pompidou. Cuando lo abrieron se echaron las manos a la cabeza porque consideraban equivocada su ubicación. Sin embargo, dos años después tuvieron que cerrarlo para reformarlo por el uso no sólo de turistas, sino de los propios franceses”.
Rocío Silva quiso aportar a la charla otra de sus experiencias en este mundo: “Sevilla es una ciudad que responde perfectamente a todo tipo de eventos. Creo que hay empresas con muchísima ilusión y que en su trabajo aportan muchísimo con total naturalidad. Os voy a contar, desde mi perspectiva, cómo vivó la ciudad la celebración de la Boda de la Infanta Elena. Cuando nosotros recibimos la llamada de la Casa Real nos quedamos totalmente impactados. En la primera reunión que tuvimos con ellos nos transmitieron la preocupación que tenía el Rey porque Sevilla era la primera vez que recibía y, además, la ciudad no sólo iba a acoger la boda en sí, sino que debía organizarse el conjunto de actos que la rodeaban, como fue, por ejemplo, la ceremonia que se celebró el día antes en la Maestranza. Sí es cierto que todo supuso algunas modificaciones en el devenir diario de la ciudad pero la reacción fue maravillosa. Todos pusimos mucho de nuestra parte. Barcelona, sin embargo, no reaccionó de la misma manera cuando años más tarde acogió la boda de la Infanta Cristina.
Ana Leticia, por su parte, quiso apuntar otra característica de nuestra ciudad a la hora de acoger la celebración de eventos. “En comparación con otras ciudades trabajamos ofreciendo mayor cercanía con nuestros clientes. La cercanía que ofrecemos, siempre partiendo del respeto, gusta mucho cuando trabajas tanto con empresas tanto del norte de España como de fuera. Dicen que la cercanía que hay aquí no es comparable con nada”.
En esos momentos,
Teresa abrió nuevamente un debate sobre cómo hemos influido las mujeres trabajadoras en el buen desarrollo del mundo de los eventos en nuestra ciudad. “Las mujeres tenemos una gran capacidad para trabajar. Yo en mi empresa, por ejemplo, todos los altos cargos son mujeres. ¿Por qué? Hemos sido madres, hemos sabido organizar la economía de nuestras casas, nos hemos ocupado de nuestros maridos y de nuestros hijos, etc. Todo ello hace que las mujeres somos las mejores en temas de producción”. “Creo que las mujeres hemos conseguido escalar muchos puestos en la sociedad sevillana”, continuó.