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Salud

Sí al trabajo

Por Vanesa de la Cruz Sánchez
Última actualización 02/03/2009@11:58:00 GMT+1
Estar embarazada es una de las experiencias más bonitas de la vida pero a veces supone un inconveniente para el desempeño de las tareas laborales, cuando no, un motivo de despido. Trabajar a un ritmo normal durante el embarazo es posible, y aconsejable, en la mayoría de los casos así que ponte las pilas y disfruta de tu embarazo trabajando.
Está probado que el trabajo no sólo no perjudica durante el embarazo si no que, muy al contrario, puede contribuir a sobrellevarlo de manera más liviana al proporcionar una fuente de distracción a la futura mamá. La actividad laboral sólo está contraindicada en los casos extremos en los que, por problemas fisiológicos, exista riesgo de parto prematuro o de pérdida del feto. Para saber si éste es tu caso, lo adecuado es que lo consultes con tu ginecólogo. Si él lo cree necesario te aconsejará reducir tu jornada laboral o, incluso, que pidas la baja prenatal.

El embarazo es una época de cambios hormonales, físicos e incluso psíquicos. En los primeros meses de gestación es normal que te sientas baja de fuerzas. Pero tranquila, la pérdida de energía es un síntoma normal que se pueda compatibilizar con la mayoría de los trabajos. No obstante, si tu actividad diaria requiere esfuerzos excesivos es aconsejable que te plantees pedir un cambio de funciones temporal o una reducción de la jornada habitual. Del mismo modo, durante las primeras y las últimas semanas puedes sufrir continuos altibajos emocionales y cambios de humor. Debes ser consciente de que estos síntomas son algo natural, así es que no te desesperes, tómatelos con calma e intenta que tus compañeros sean comprensivos contigo.



Tu entorno también cuenta
Otra cuestión importante es el entorno en el que desarrollas tu trabajo. Si éste es saludable y libre de agentes tóxicos como, por ejemplo, una oficina, no tendrás ningún problema. Sin embargo, si trabajas en la industria farmacéutica o en la fabril, deberás tener en cuenta que hay una serie de agentes perjudiciales para ti que tienes que evitar. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, los gases anestésicos, el arsénico, el benceno, el monóxido de carbono, el mercurio o el plomo.

La posibilidad de compatibilizar a la perfección el embarazo con el desempeño de tareas profesionales es tal, que son muchas las madres las que esperan hasta días antes del parte para dejar de acudir a su puesto de trabajo. Otras, sin embargo, necesitan tomarse algunas semanas de descanso antes del parto para ir asimilando poco a poco la nueva vida que comenzará con el nacimiento del bebé. Si eres primeriza te aconsejamos que elijas esta última opción, ya que así evitarás un nerviosismo excesivo y estrés durante el alumbramiento.

Trabajar equilibra la mente
Aunque muchos piensen lo contrario, trabajar durante el embarazo está recomendado por muchos especialistas. La actividad laboral te ayudará a mantenerte en forma y además te servirá como distracción mental. El trabajo es ideal para tener ocupada la cabeza y no estar todo el día pensando en tu estado.

No obstante, tendrás que tener algunas precauciones porque el estrés que causa la actividad laboral puede llegar a desaconsejar la asistencia al trabajo. Por esta razón los ginecólogos recomiendan a las embarazadas rebajar un poco el ritmo normal de sus tareas. Evitando el estrés, se reduce la posibilidad de un parto prematuro. Así pues, es necesario que encuentres el equilibrio ideal entre un trabajo que mantenga tu cabeza despejada durante la jornada, pero que a la vez no sea demasiado estresante para que no te perjudique en tu gestación.

Muy útil
Si eres de las que prefiere seguir trabajando hasta el último momento, existen una serie de recomendaciones que debes seguir al pie de la letra. Si vas a ser mamá en los próximos meses toma buena nota:

1. Tómate tu tiempo. Es muy recomendable que estés calmada durante el embarazo así es que, si tu trabajo te lo permite, plantea la posibilidad de trabajar un día a la semana desde casa
2. Evita las horas puntas a la entrada y salida del trabajo. Empieza y termina tu jornada un poco antes y te librarás de los tediosos atascos
3. Si trabajas en una oficina, intenta sentirte lo más cómoda posible frente al ordenador. Procúrate una silla confortable, regulable y con soporte lumbar
4. Activa tu circulación. Coloca los pies en alto si es posible, da pequeños paseos con frecuencia y colócate medias elásticas especiales
5. Evita cargar con objetos pesados, sobre todo en los últimos meses de gestación
6. Reparte la ingesta de alimento en varias veces al día. Te vendrá bien comer frutas, quesitos, galletas o frutos secos entre horas para combatir la falta de energía y las náuseas. Evita los dulces y la cafeína. Es muy importante que no te saltes ninguna comida, si lo haces, tu bebé también lo hará
7. Hidrátate. Bebe con frecuencia para evitar la sensación de somnolencia
8. Da un paseo durante el tiempo que dispongas para el almuerzo. Te activará y tendrás más fuerza para afrontar el resto de la jornada
9. Relájate en cuanto a las tareas del hogar. Haz que tu familia o pareja tomen más carga de trabajo en casa
10. Si no te sientes capaz de hacer alguna tarea tanto en el trabajo como en casa, dilo. Otra persona se encargará de ella.
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