Belleza
¡A exfoliar!
Por
Rocío Alcántara López
Última actualización 02/03/2009@11:49:37 GMT+1
Con la llegada del verano la piel es la primera en salir a la calle. Minivestidos, camisetas que dejan tus hombros al aire, espaldas al descubierto… ¿se te ocurre un momento más indicado para convertir tu piel en la reina de la fiesta? Tus mejores aliados: los exfoliantes. Ellos conseguirán que hagas girar cabezas, soltar suspiros y ser el centro de miradas robadas. Desde Mujer innovadora te enseñamos todo lo necesario para realzar tu piel. Siéntete orgullosa de ella y haz que brille como la de una auténtica star system.
Cualquier ocasión es lo suficientemente importante como para que luzcas una piel fresca y limpia, así es que olvídate de mostrarla seca y sin vida. Vanidoso por naturaleza, el ser humano ha recurrido desde la antigüedad a diversas fórmulas ‘mágicas’ para mantener su piel tersa y acariciable. Esto ha provocado que la industria cosmética se haya afanado en elaborar sofisticados productos que cumplen el cometido. El resultado han sido las cremas y geles exfoliantes, que están a tanta distancia de la piedra pómez como la calculadora de un ábaco.
Has de saber que la piel sufre un deterioro natural, pierde elasticidad, tiende progresivamente a relajarse haciéndose menos lisa y suave y, con el paso del tiempo, aparecen zonas de hiperpigmentación superficial en forma de manchas. El proceso de exfoliación va a convertirse en una herramienta fundamental para ti para solucionar este problema. Las cremas o geles contienen distintos gránulos exfoliantes de distintos tamaños que, al aplicarlos sobre la piel húmeda facilitan su limpieza, liman las rugosidades y revitalizan la piel. Todos ellos llevan elementos emolientes y suavizantes como el aceite de semillas, que proporcionan un auténtico confort a tu piel.
Se trata de un proceso simple y natural que consiste, básicamente, en eliminar la capa de células muertas e impurezas depositadas sobre la piel permitiendo una mayor oxigenación de la misma y devolviéndole ese aspecto joven y brillante que todas las mujeres deseamos. Si nunca has exfoliado tu piel no te preocupes, ¡nunca es tarde para empezar!
Con la mejor cara
Para realizar una exfoliación facial debes conocer perfectamente el tipo de piel que tienes. Antes de comenzar, el rostro debe estar limpio y desmaquillado para que el exfoliante actúe adecuadamente. Empleando movimientos rotarios suaves aplica el producto sobre la piel empleando la yema de los dedos, aunque si lo profieres también puedes hacerlo con un pincel especial. Después, con la ayuda de un cepillo de cerdas suaves debes insistir en la conocida ‘zona T’ –frente-nariz-barbilla-, especialmente si tienes una piel grasa. Pasados unos minutos debes retirar el exfoliante con agua. Te recomendamos que no frotes la piel demasiado fuerte, ya que esto puede irritar y lesionar la epidermis. Si mientras que te aplicas el exfoliante notas una sensación de quemazón, retira inmediatamente el producto y acude al dermatólogo, necesitarás que te recomiende alguna crema para mejorar los síntomas y evitar un mal mayor.
De cuerpo entero
La exfoliación del cuerpo es tan importante como la de tu rostro. Además de activar la circulación, evita la aparición de esos indeseables puntos negros y mejora la textura general de la epidermis. Para aplicar la crema o el gel exfoliante, te recomendamos que, después de darte una ducha de agua caliente para reblandecer tu piel, apliques el producto sobre una esponja, un cepillo de cerdas suaves o unos guantes de tela de crin o de esponja natural, que te permitirán masajear el cuerpo con más facilidad. El masaje tiene que ser ascendente, de los tobillos a los hombros, y no puedes olvidarte de incidir con mayor fuerza en las partes más difíciles como los codos, las rodillas y los talones. Así conseguirás no sólo eliminar las durezas sino activar tu circulación. Te recomendamos que después te apliques una loción o aceite hidratante, que te ayudará a humedecer y suavizar la piel.
Otro de los beneficios adicionales de exfoliar la piel del cuerpo es te ayudará a que tu bronceado sea más duradero y, lo que es mejor, evitará la descamación y sequedad. También es conveniente que apliques un exfoliante si vas a aplicarte un autobronceador, ya que este producto sólo actúa en la capa superficial de la piel y si no lo haces el color será más irregular al existir más células muertas. Si exfolias antes, tu piel estará más lisa, nítida y el autobronceado completamente uniforme.
FRECUENCIA
Si bien en verano puedes exfoliarte una vez por semana, en invierno este plazo puedes alargarlo a quince días en las pieles finas o secas, o cada diez días en las que presenten mayor resistencia o sean fundamentalmente grasas o mixtas. De todas formas, cada piel es un mundo propio y nadie mejor que tú misma para darte cuenta de tus propias necesidades.
NO PIERDAS LOS NERVIOS
¿Has conseguido quedar con él esta noche? ¿Acabas llegar a casa después de una jornada de más de diez horas en la oficina? ¿Te miras al espejo y descubres que tu piel tiene un aspecto poco ‘apetecible’? ¿Te das cuenta a las 9 de la noche no hay ningún centro de belleza que pueda exfoliar tu rostro? Tranquila. No desesperes. Puedes exfoliarte de forma rápida y sencilla sin necesidad de salir de casa. Sólo necesitas una taza de azúcar, un poco de aceite de oliva y una cucharada de zumo de limón. Mezcla bien todos los ingredientes y aplícate la mezcla con suaves movimientos circulares durante 30 segundos. Luego deja actuar cinco minutos y aclara con agua fría. Usa un tónico para cerrar los poros y luego una crema hidratante. ¡Ya estás lista, la noche es tuya!
NO LO OLVIDES
Cuando te exfolies el rostro evita hacerlo por la zona que rodea los ojos porque es muy sensible y los más probables es que te lastimes y no logres nada positivo.