Por increíble que pueda parecer, suavizar el perfil ha sido siempre motivo de interés para hombres y mujeres a lo largo de la historia. Así, ya en la India y en Egipto se realizaban importantes operaciones de nariz con carácter reparador debido a la malsana costumbre de amputar este órgano a enemigos y malhechores. Sin embargo, no sería hasta el siglo pasado cuando comenzarse a practicarse la rinoplastia con sentido eminentemente estético.
Desde la década de 1980, las técnicas de rinoplastia han evolucionado mucho y se ha convertido en una cirugía con gran aceptación social. En estos momentos, es uno de los procedimientos quirúrgicos más indicados para modificar la forma de la nariz y devolver la armonía facial al paciente.
Conócela bien
Si ya hace algún tiempo que la idea de someterte a una rinoplastia ronda por tu cabeza, antes de dar el paso definitivo es vital que conozcas que esta operación resolverá principalmente los problemas estéticos de tu nariz, si bien es cierto que también se lleva a cabo en casos de problemas congénitos, traumatismos y algunas dificultades respiratorias. Pero si lo que buscas es mejorar el funcionamiento de este órgano, la intervención más adecuada es la septoplastia, que a pesar de ser un procedimiento diferente puede realizarse el mismo día de la operación estética.
La fase previa es muy importante, ya que el cirujano escuchará los deseos y expectativas del paciente respecto a la cirugía y basándose en un examen físico y en un análisis fotográfico propondrá plan quirúrgico más adecuado, sin generar falsas expectativas.
La operación puede realizarse bajo anestesia local por sedación, o lo que es más frecuente, con anestesia general, dependiendo de la complejidad de la cirugía y de las preferencias del especialista. Las incisiones practicadas durante la rinoplastia se suelen hacer desde el interior de la nariz, para así conseguir una cicatrización más discreta. Tras la operación se suele colocar un soporte o férula para mantener la nueva estructura.
Y después, ¿qué?
Durante los primeros días después de la cirugía es muy probable que al mirarte al espejo te sientas deprimida y olvides que tu aspecto va a mejorar. En un par de semanas estarás más contenta al comprobar que la hinchazón y los hematomas desaparecen poco a poco. Aunque el post-operatorio es sencillo e indoloro, tendrás que permanecer en reposo, en posición semisentada, ingiriendo abundantes líquidos y los analgésicos que tu cirujano te recomiende. Es probable que puedas volver a tu rutina diaria en dos o tres días, pero tendrás que ser muy precavida con actividades que requieran un esfuerzo extremo, como correr, nadar o, incluso, mantener relaciones sexuales.
No se puede emitir un juicio sobre el resultado de la rinoplastia hasta que hayan transcurrido varios meses, incluso un año. Éste es el tiempo que precisan los tejidos para estabilizarse y las cicatrices para realizar su proceso de maduración. La intención de la rinoplastia no es otra que la ‘nueva’ nariz no llame la atención y se integre plenamente en el contexto general del rostro logrando un conjunto armónico y agradable. En alguna ocasión, ya sea por alteraciones anatómicas considerables, por problemas surgidos en la cicatrización de los tejidos, traumatismos post-operatorios, etc., puede ser necesario llevar a cabo un retoque quirúrgico que tendría lugar, como mínimo, a los seis meses.
¿Eres la candidata ideal?
Los candidatos ideales para someterse a una rinoplastia son aquellas personas que buscan una mejoría estética, y no una perfección absoluta, en su apariencia. Si posees un estado general bueno, tienes estabilidad psicológica y eres realista en tus expectativas, eres una buena aspirante.
La edad también es un factor a tener en cuenta y, aunque la juventud se ha convertido en el principal sector demandante, la mayoría de los cirujanos plásticos prefieren no realizar una rinoplastia hasta que los pacientes no hayan cumplido los 15 años, en las chicas; y algo más en los chicos, por la falta de desarrollo de la nariz en edades tan tempranas, considerando al mismo tiempo los ajustes emocionales y sociales propios de los adolescentes. En el caso del adulto, no hay límite de edad siempre que no exista una contraindicación anestésica; realizándose en ocasiones junto a procedimientos de rejuvenecimiento facial.
Tranquila, es normal:
- La presencia de algún edema en tu rostro. Aunque es frecuente que vaya desapareciendo de forma progresiva hasta la sexta semana, los resultados definitivos de la intervención no podrán observarse hasta después de los seis meses
- Durante las primeras 48 horas notarás que la zona de la nariz alcanza temperaturas algo elevadas, hasta 38,3ºC
- También podrás observar algunos moratones en la zona que rodea los ojos. Si quieres que estos desaparezcan lo antes posibles tendrás que aplicar asiduamente una crema indicada para ello
- Cuando el hematoma es importante, éste podría provocar, incluso, el enrojecimiento de la zona blanca del ojo. No te alarmes, a pesar de lo aparatoso que pueda parecer desaparecerá espontáneamente
- Quizás salga una pequeña secreción de sangre a través del taponamiento durante los primeros dos días. En ese caso, podrás secarla aplicando una gasa sobre la zona sin presionar
Miedo al bisturíSi cada vez que te miras al espejo ves más necesario suavizar tu perfil pero eres de las que aún se muestra reticente a pasar por el quirófano, no te preocupes. Gracias al amplio abanico de productos que nos ofrece el mundo de la cosmética hoy es posible disimular las pequeñas imperfecciones de nuestra nariz. En caso de que la tengas larga, usa corrector oscuro o maquillaje sólo en la punta. Cuando sea excesivamente ancha, extiende el corrector oscuro en los laterales, y uno de un tono más claro, siguiendo la línea central. Si la tuya es respingona, aplica suavemente un tono más oscuro que tu maquillaje habitual; si es aguileña, da toques de maquillaje en la zona prominente y extiende polvos claros en el área localizada entre las cejas. Y si es demasiado pequeña, aplicando un tono más claro de base conseguirás fácilmente un aumento visual