Cuando uno desembarca en Islas Mauricio le invaden mil y un instintos. Su cálido clima tropical y la barrera coralina que la rodea, hacen de esta isla un lugar ideal y difícil de olvidar, que muchos eligen desde hace unos años para sellar su amor. Desde las páginas de Mujer Innovadora te invitamos a adentrarte en este enorme jardín lleno de contrastes situado a 800 kilómetros de la isla de Madagascar, tan lejos de África y tan cerca de Europa.
El navegante portugués Pedro de Mascareñas en uno de sus viajes por el Índico descubrió, casi por casualidad, una remota isla perdida en el océano, muy cerca de la actual Madagascar. Poco tiempo después, Mauricio, junto a sus hermanas, Reunión, Rodríguez y Cargados, aparecerían en los mapas como Archipiélago de las Mascareñas, nombre con el que se las ha conocido hasta ahora. La historia de Mauricio, como la de todo territorio que se precie, ha sido un continuo devenir de los más variados acontecimientos, al haberse convertido en objeto de deseo de portugueses, holandeses, franceses y, finalmente, ingleses, que permanecieron en la isla hasta 1.968, momento en el que alcanzó la tan ansiada independencia.
Después de un viaje en avión que puede durar cerca de 14 horas, y una vez instalados en el hotel (no debemos olvidar que Islas Mauricio cuenta con algunos de los mejores complejos hoteleros del mundo) un paseo por las calles de la capital, Port Luois, (que recibe su nombre en honor de Luís XV, rey de Francia) servirá como primera toma de contacto con la mezcla cultural que se respira en Mauricio. Puedes empezar tu recorrido en el mercado Central, lugar que resulta todo un desafío cromático y aromático, además de convertirse en el lugar idóneo donde gastar las primeras rupias del viaje. Especialmente curiosos son los puestos de venta de hierbas medicinales indias, en los que pueden encontrarse remedios para casi todas las dolencias existentes, desde el colesterol hasta la impotencia. Además, también encontrarás numerosos tenderetes con los más curiosos objetos de recuerdo. Sin embargo, antes de lanzarte a la aventura de las compras, tienes que saber que aquí el regateo es casi obligado, y que con él puedes llegar a conseguir una rebaja de hasta el 30% sobre el precio inicial.
Después de descansar un poco y reponer fuerzas (puedes probar alguna especialidad local en algunos de los tenderetes de comida que salpican el mercado, como por ejemplo, los ‘dhal puris’, una especie de crepes rellenas de judías y salsa de chile, o las ‘samosas’, deliciosas empanadillas de guisante y carne) nada mejor que una excursión por el sur, visitando parque naturales, templos hindús y la tierra de los siete colores de Chamarel. Si aún te quedan fuerzas puedes alargar la jornada con un paseo por las boutiques más vanguardistas de Caudan Waterfront o una copa en alguna terrraza chic. Y si lo que prefieres es un descanso o un cóctel bien frío, no puedes dejar de visitar Sunset Café, al aire libre y rodeado de palmeras, lugar en el que las bebidas exóticas se mezclan con bocadillos y snacks para los gustos más variados.
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Sin duda, uno de los mayores atractivos de Mauricio, y lo que propicia el porcentaje más elevado de visitas, son sus idílicas playas, en algunas de las cuales las olas no rompen contra la costa, sino que se deslizan sigilosamente sobre la arena. Pero Mauricio no es sólo famosa por las playas de sus hoteles de lujo, sino que ofrece rincones que no podemos dejar de visitar. Eso sí, tendrás que sacudirte de encima esa dulce pereza que, tan frecuentemente, impide salir de los complejos hoteleros donde el turista es tratado como un auténtico rey.
Si eres de esa clase de turista inquieta y arriesgada que piensa que para disfrutar del sol y de la playa no hace falta hacer un viaje tan largo, Isla Mauricio posee innumerables tesoros que merece la pena descubrir. Empezando, cómo no, por sus playas, tan preciosas y variadas que lo mejor es alquilar un coche para no dejar ningún rincón por explorar. Al noreste de las islas se encuentran las más salvajes, tan sólo accesibles por estrechas carreteras que serpentean entre colinas y campos de caña de azúcar; las hay también muy famosas entre los habitantes del lugar, como las playas de Clic Flac o Blue Bay; otras, especialmente las de la costa orienta, están salpicadas de hoteles y resorts de lujo, donde los personajes más famosos intentan, en ocasiones, pasar desapercibidos entre su apretada vegetación tropical; pero también las hay mucho más turísticas y asequibles a bolsillos menos acaudalados, como las de la zona de Gran Baie, un área animada por multitud de restaurantes, chiringuitos y un sinfín de tiendas libres de impuestos, donde podrás comprar ropa a muy buen precio. Es en esta zona, precisamente, donde se encuentra ubicado uno de los hoteles más selectos de la isla, el Royal Palm, refugio durante años de François Mitterrand cuando deseaba apartarse del ‘mundanal ruido’.
En la costa del este es donde se extienden los mejores arenales, y la barrera de coral es un auténtico regalo para los amantes de la vida submarina, que nada tiene que envidiar a la de las vecinas Seychelles, lugar clave para todo buceador que se precie en esta parte del mundo. Llegar hasta aquí va a resultarte relativamente fácil, ya que desde Port Louis hay un servicio regular de autobuses. A pesar de esto, si quieres darle un poco de aventura a tu viaje, te recomendamos que alquiles una bicicleta para moverte por la zona, lo que te permitirá acceder tranquilamente a las playas y decidir, con más calma, el lugar exacto donde deseas extender tu toalla.

Además de practicar deportes acuáticos, incluido, el buceo y la pesca, en Islas Mauricio se pueden visitar lugares tan impresionantes como el cráter del volcán Troux aux Cerfs, hoy extinguido, donde asistirás a uno de los espectáculos naturales más impresionantes; el mismo que podrás observar si te decides a visitar el jardín situado en la localidad de Pamplemousses, que sorprende principalmente por sus lirios de enormes dimensiones, procedentes de la región del Amazonas, que regalan enormes flores, que cambian de colores a lo largo del día. Entre las especies más significativas destaca el árbol de Buda, de 200 años de antigüedad, o el árbol de los cristianos, del que cuelgan hojas cruzadas a modo de crucifijos.
Si prefieres observar los fondos marinos pero lo tuyo no es mojarte, tu opción son los suelos con barco de cristal. Hay varias compañías que te ofertan esta posibilidad pero para ello tendrás que desplazarte un poco más al norte de Mauricio, concretamente a Grand Baie, el pequeño Saint-Tropez de la isla.
Un cuento de hadasMauricio es la representación viviente del sueño tropical. Sus playas de arena blanca y aguas turquesas llevan encandilando desde hace algunos años a numerosos personajes famosos, que convierten este privilegiado enclave en su paraíso particular. Así lo han entendido personajes de la talla de Elsa Pataky, Nati Abascal o Carolina de Mónaco, que han elegido Islas Mauricio para pasar sus vacaciones y disfrutar de sus innumerables encantos, que lo convierten en el lugar adecuado para el más digno de los dioses. A lo largo de los años, Islas Mauricio ha atraído con sus encantos al rico europeo y famoso, al rico discreto… En el hemisferio occidental, sin embargo, ha sido el secreto mejor guardado de aquéllos que han podido disfrutar de sus ‘beneficios’ durante largos años.
Sin embargo, no es sólo tierra de famosos y acaudalados personajes, actualmente son muchas las parejas las que eligen este idílico paraje para casarse y pasar su luna de miel. Además de los fantásticos paisajes, todos los hoteles de la isla ofrecen paquetes especiales tanto para bodas como para lunas de miel. Se puede elegir entre una boda íntima y exclusiva o una manera más arriesgada de intercambiar los votos. Desde casarse en medio de la playa o en un exótico jardín, hasta hacerlo en un barco, o incluso, en el fondo del mar. Además, muchos de los complejos hoteleros instalados en Islas Mauricio organizan bodas a la carta que, aunque no tengan validez legal en nuestro país, sirven para reafirmar de forma original el vínculo sentimental de la pareja. Si finalmente eliges esta opción para sellar tu amor, y además eres de los más exigentes, hay docenas de posibles sorpresas para completar con éxito uno de los días más hermosos de tu vida.
La magia de Mauricio representa quizás ese lugar del que nunca hemos oído hablar… pero que siempre hemos querido visitar.
CON TODO LUJO DE DETALLES…El momento más adecuado para visitar la isla:El verano de Mauricio es la época lluviosa y se extiende desde diciembre a abril alcanzándose temperaturas de 35 grados. En invierno, éstas son más moderadas, rondando los 28 grados.
Moneda:La Rupia MauricianaTransporte:Una gran red de autobuses cruza toda la isla. Cada hotel tiene unos taxistas asignados, de modo que tienen la exclusividad de esos clientes. Por consiguiente, los precios están muy establecidos.
Cómo llegar a la isla:Air France tiene vuelos directos entre París y la capital de Isla Mauricio, Port Louis.
Dónde dormir:HOTEL OBEROI: de 700 a 2.600 euros
LE PRINCE MAURICE: de 270 a 1.620 euros
SAINT GÉRAN: desde 400 euros hasta villas de 10.000 euros
Dónde comer:LE CAPITAINE: de 12 a 22 horas
LE CHAMAREL: de12 a 15:30 horas
LE SPOON DES ILES: a partir de las 19 horas
LE PLAISIR DU POIVRE: de 11 a 21 horas