Ya Heroto, el famoso historiador griego, describió Egipto como el regalo del Nilo, y es que es un placer viajar por estas maravillosas tierras de griegos, romanos, árabes, turcos y británicos que las gobernaron, y que dejaron el legado de lo que hoy es este misterioso crisol de culturas, lenguas y religiones. Dicha mezcolanza, la advertirás desde el primer momento en que pises el país. En las ciudades encontrarás casas de barro y adobe en medio de las ruinas de los faraones, paradójicamente envueltas en la modernidad de sus edificios. Una composición heterogénea en la que se alternan túnicas con ropas de diseño occidental y donde el estresante tráfico compite con carretas tiradas por asnos.
Antes de emprender tu aventura, no debes olvidar vacunarte de malaria, falciparum maligno y el vivax benigno, sobre todo si vas a pasar buena parte de tu tiempo en el área de El-Fayum, donde las condiciones de contagio parecen ser mayores. A pesar de que el control del agua es bastante exhaustivo en ciudades y centros turísticos, te recomendamos que bebas embotellada para evitar posibles parásitos que pudieran ocasionarte dolencias cutáneas y oculares. En cuanto a la documentación, lleva contigo el pasaporte y el carné de identidad, así como el visado que tiene como duración máxima tres meses y debes solicitarlo en la Embajada de Egipto en Madrid o, bien, a tu llegada al aeropuerto. En el aeropuerto, además, no olvides registrar todas tus pertenencias para garantizar su re-exportación en caso de robo o pérdida.

Una vez que te hayas acomodado en este gran oasis de más de un millón de metros cuadrados, podrás elegir entre tres pequeños edenes donde visitar pirámides, hacer submarinismo o ir a un balneario para relajarte tras el viaje. Se trata de El Cairo y sus alrededores, la zona sur del país y el área meridional de la península del Sinaí, auténticos rincones llenos de placer.
El Cairo: Antigüedad En Gizeh, a unos 20 kilómetros al sudoeste del centro de El Cairo, podrás disfrutar de uno de los escenarios más cautivadores de la necrópolis: la visión de la enigmática Esfinge custodiando la pirámide de Keops y sus hermanas Kefrén y Micerinos. Para terminar tu visita, no dejes de presenciar el espectáculo de luz y sonido que cada día se realiza en la explanada del conjunto histórico. Se convertirá en tu mejor pasaporte para viajar a épocas pasadas.
Para complementar tu viaje a la antigüedad no olvides el museo de El Cairo, un edificio de estilo neoclásico diseñado por el arquitecto francés Marcel Dourgrion, donde se exhiben más de 120.000 piezas de las distintas épocas del Antiguo Egipto, entre las que destaca el tesoro de Tutankamón. Si después de tantas emociones culturales aún te quedan fuerzas, puedes pasar la tarde paseando por las tiendas de la ciudad. Te recomendamos el famoso bazar Khan el-Khalili, situado en pleno corazón de una lonja de finales del siglo XIV en la que sus callejuelas lograrán trasladarte a cualquiera de las escenas de las tan aclamadas películas de Indiana Jones. Y para descargar tensiones, nada como una relajante parada en el acogedor café de Fishawi.
Un Valle para ReyesOtro de los espacios más ricos e interesantes es la zona sur de la península egipcia, donde no debes dejar de visitar el mítico Valle de los Reyes, declarado Patrimonio Universal por la UNESCO. En la famosa necrópolis se encuentran las tumbas de la mayoría de los faraones del Imperio Nuevo, así como varias reinas, príncipes, nobles e, incluso, algunos animales. No podrás visitarlas todas, pero sí disfrutarás del privilegio de ver la famosa tumba de Tutankamón.
“La montaña pura” o Abu Simbel es también visita obligada. Se trata de dos templos excavados en roca que fueron ordenados construir por Ramsés II en 1284 a.C. Estaban dedicados al culto de los faraones y de las grandes deidades, un lugar en el que paseando por sus exteriores e interiores te sentirás como un auténtico rey por un día.
Navegar por el Nilo 
Dentro de las múltiples posibilidades de las que podrás gozar durante tu viaje al sur de Egipto se encuentra viajar por las aguas de aquél que ha sido objeto de sorprendentes mitos durante épocas inmemorables, el Nilo, siempre tranquilo y observante. Dispones de hasta ocho puertos con tráfico internacional, el de Alejandría es el más importante.
Puedes organizar tu viaje por sus aguas como quieras, ya que las posibilidades son inmensas: desde cruceros-restaurantes, de entre cinco días y cuatro noches, y que hacen un recorrido desde Luxor a Assuán; o cruceros de tres días, a través del lago Nasser. Pero si te gusta el sabor de lo tradicional puedes alquilar las falucas, populares embarcaciones con las que perderte durante unas horas en las serenas aguas egipcias.
El Sinaí: naturaleza, deporte y relaxLa última zona que te proponemos es el sur de la península del Sinaí. Aquí puedes ver el canal de Suez, que conecta el Mediterráneo con el Mar Rojo, y visitar los desiertos y semidesiertos tropicales, darte un baño o hacer submarinismo para conocer la variedad y riqueza de la fauna y flora subacuática de las áridas costas de este rojizo mar.
Y, antes de volver a casa no debes perderte los famosos balnearios de la zona. El de Sharm el-Sheij, se ha convertido en un auténtico de referencia. Tanto es así que las compañías aéreas ofrecen vuelos directos desde Europa para poder disfrutar de forma exclusiva de un baño relajante.