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Revista LR

Francisco Perujo, director de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco

Por Rocío Alcántara López
Última actualización 02/03/2009@11:49:10 GMT+1
Sin alejarse de su vocación investigadora y aunando su pasión personal, Francisco Perujo ostenta, desde hace algunos meses, el cargo de director de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco.
Inmerso en intensas jornadas de trabajo, nos concedió una entrevista en la que no sólo reflexionó sobre su llegada a esta Institución, sino que nos reveló una de las máximas que dirigirán su trabajo: “No prometas nada que no puedas cumplir y no hagas nada que no puedas explicar”.
El pasado mes de junio se convirtió en director de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco sustituyendo a la actual ministra de Igualdad, Bibiana Aído ¿Qué se encontró entonces?
Desde hace pocos meses tengo el privilegio, el lujo y la satisfacción de estar al frente de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, que es la única institución en el mundo que nace y se pone en marcha con el objetivo, en exclusiva, de aglutinar todas las políticas relacionadas con la promoción, la conservación, la difusión y el estudio del flamenco. Mi designación como director fue una sorpresa. Ha sido algo no pretendido pero que acojo con enorme ilusión y mucha responsabilidad.

Cuando asumí el cargo, me encontré con una máquina bien engrasada en la que puso orden y acierto mi predecesora, Bibiana Aído. Además, los recursos humanos existentes estaban perfectamente cualificados en el ámbito especializado de la gestión cultural. Es importante destacar que con pocos recursos y unos presupuestos limitados hacemos una labor extensa e intensa de actividades a favor del flamenco que, como decía anteriormente, es nuestra competencia en exclusiva.

Ha trabajado y colaborado como periodista especializado en flamenco en diversos medios de comunicación en Granada, Málaga y Sevilla y obtuvo el doctorado en Ciencias de la Información con una tesis sobre la presencia del flamenco en la prensa granadina ¿Su pasión por el flamenco le ha hecho más fácil hacerse cargo de la dirección de la Agencia?
Realmente no lo sé. Supongo que habrán medido, calibrado, estudiado, ponderado y contrastado el perfil de los diferentes candidatos que habría en las previsiones de la consejera a la hora de ofrecer el cargo a alguien. Lo que sí que puedo decir es que el flamenco no me era desconocido en absoluto, si bien es cierto que mi relación con él era a través de los discos y de los escenarios desde el patio de butacas. Esta tramoya del flamenco me era absolutamente desconocida. Ahora tengo que administrar fondos públicos con mucho equilibrio, transparencia y responsabilidad; y, aunque me cueste mucho, debo dejar la pasión en la puerta y que en el despacho sólo entre el deseo de hacerlo bien y de estar a la altura de las responsabilidades que se me adjudican.

¿Ve las cosas de otra manera ahora que ostenta este puesto?
Las veo de la misma manera pero ahora tengo la opción de hacer cosas. Algunas de ellas serás nuevas y otras serán consolidadas a partir de lo que ya se venía haciendo. Creo que tanto en relación con el flamenco como con otros temas que me interesan intento forjarme mis propias opiniones a partir de mi experiencia en contacto con la gente y de ese acervo de conocimientos extraer mis propias conclusiones, mis propios juicios, que no prejuicios; y no suelo hacerme ni construirme mis opiniones a través de las opiniones de los demás. Eso ocurre ahora, ocurría antes y creo que ocurrirá después de mi paso circunstancial por la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco.

Para aquéllos que aún no lo sepan, ¿para qué sirve una agencia para el desarrollo del flamenco?
Sirve para muchas cosas. La primera de ellas es para que todos los flamencos tengan la certeza de que la institución pública está de su lado. Que sepan que pone parte de sus presupuestos públicos para que aquellos flamencos, artistas, empresarios, investigadores, etc., que representan proyectos serios y solventes puedan conseguir una colaboración específica, una vez estudiada, por parte de la Agencia. El flamenco tiene una gran musculatura pero también es necesario que sepa que cuenta con el apoyo indiscutible de la Administración Autonómica, que va a intentar colaborar en muchísimas iniciativas.

Como profesional de la comunicación me gustaría que me realizara un breve análisis de los especialistas de los medios que en estos momentos centran su actividad fundamental en el flamenco. Valórenos si la preparación en la materia es suficiente, si hay pocos especialistas, si la cobertura es la adecuada, etc.
Con la cobertura que le dan los medios al flamenco –habla el periodista- pasa como los presupuestos que tienen esta Agencia –habla el director de la misma-, siempre es poco. Sin embargo, sí es cierto que desde hace algunas décadas, el flamenco, desde el punto de vista informativo, ha dado el salto cualitativo de las páginas de sucesos a las de cultura, donde es aprendido lingüística e informativamente a través de las mismas herramientas con las que se cubren la actualidad y la actividad del resto de artes, la crítica. De la misma forma que hay una crítica de toros, una de música clásica y una de literatura, que haya una crítica flamenca. Eso es dignificar en los medios al flamenco.

En estos momentos, los medios de comunicación le están atribuyendo al flamenco la misma importancia que posee el resto de las artes y eso es un elemento cardinal para calibrar la socialización, la dignificación del flamenco. Hoy existen periodistas con una preparación adecuada que hacen en Sevilla, en Andalucía y fuera de nuestras fronteras, muy buena crítica flamenca, que es un modo de periodismo especializado dentro del ámbito de los géneros de solicitación de opinión.

¿Cree que en estos momentos el flamenco ocupa el lugar que le corresponde dentro del mundo cultural fuera de España y de Andalucía? ¿O aún sigue vinculado fuera de nuestras fronteras a ambientes oscuros y personajes de clases bajas?
En mi opinión, el flamenco no sigue buscando su sitio, ya lo tiene. Lo que sí es cierto es que cada vez tiene más sitios en los que estar. Y en eso precisamente es en lo que estamos trabajando muchas instituciones y medios de comunicación. El flamenco primero debió ser conocido, cuando se urbanizó a mediados del siglo XIX, cuando se socializó; y luego ha tenido que ser reconocido. Primero fue el conocimiento y después el conocimiento. Creo que ahora estamos clarísimamente en la segunda, aunque es cierto que el flamenco aún sigue estando adobado por estereotipos, que le son muy perjudiciales, y de los que se va desempolvado gracias a una labor muy fuerte en la que trabajan activamente los flamencos y los medios.

¿Cómo calificaría la relación existente en estos momentos entre el mundo del flamenco y de la Agencia?
Creo que la relación está basada en una confianza mutua, por lo que es buena y muy intensa. Son muchos los flamencos que hacen cosas por el flamenco y de todas ellas nos esteramos gracias a las numerosas propuestas de colaboración que nos llegan, y en las que, de una u otra forma, intentamos tomar parte.

¿Cuáles son las líneas de trabajo que sustentan su gestión?
He querido implementar una forma de trabajo en la que todas las decisiones, si es posible, se adopten colegiadamente. Dado que yo hago uso y adjudico fondos que son de todos los andaluces, he creído conveniente que las decisiones relativas a las grandes partidas presupuestarias se tomen, en consecuencia, en comisiones. Yo trabajo con la ilusión en una mano y con el BOJA en la otra. Es decir, ante un conjunto de ayudas que salen publicadas en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, se reciben aquéllas pertenecientes a las personas del mundo del flamenco que estén interesadas, se subsanan si hay fallos, se convocan las Comisiones de Liberación y finalmente la Comisión de Resolución. Esto hace que la Junta apoye, a través de esta Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, procedimientos que han seguido un camino legal y transparente y no aquéllos respaldados o liderados por determinado artista o flamenco. Esto lo voy a hacer desde el primer día hasta el último.

También es cierto que hay una labor intensa de entendimiento y de diálogo con todos los sectores del flamenco. En estos escasos meses de trabajo puedo haber tenido unas 150 reuniones con artistas, cantaores, tocaroes, investigadores, periodistas, investigadores, etc., que me han querido presentar sus trabajos y enriquecerme con sus aportaciones y enfoques. Y esto es algo con lo que no contaban y que va a convertirse en la mayor ganancia que me lleve cuando deje de ser director de la Agencia.

¿Qué legado le gustaría dejar en el mundo del flamenco tras su paso por la Agencia?
Mi intención no es dejar ningún legado en concreto. Mi deseo es estar a la altura de las circunstancias, de la responsabilidad y aplicar, en cada una de las decisiones que adopte, una máxima que heredé de una persona que fue mi jefa y hoy es mi amiga, María del Mar Montero, ex presidenta del Parlamento de Andalucía: “No prometas nada que no puedas cumplir y no hagas nada que no puedas explicar”. Y eso es algo que voy a llevar a cabo desde el primer hasta el último segundo que esté aquí.

¿Necesitaba el flamenco de un organismo como éste para reforzarse verdaderamente como máximo exponente de la identidad cultural andaluza?
Para empezar, creo que sería inconcebible que la Administración Autonómica Andaluza diera la espalda al flamenco. Partiendo de que esto no puede ser así, creo que ésta está actuando de la mejor forma posible, es decir, creando una institución para el desarrollo del flamenco, que forma parte, a su vez, de otro organismo más grande, la Consejería de Cultura, que tiene el objetivo fundamental de colaborar en exclusiva con el universo de flamenco, que es, sin lugar a dudas, nuestro embajador cultural por el mundo.

¿Qué siente al hablar del flamenco? ¿Se emociona?
Siempre me emociono, aunque más que al hablar, al escuchar y al ver espectáculos flamencos. A mí me captó el flamenco por la vía de la emoción experimentada en directa. Sin embargo, diría, incluso, que también me he llegado a emocionar leyendo libros sobre el tema. La bibliografía del flamenco es profusa y hay publicaciones que están muy bien escritas. Pero lo que a mí realmente me emociona es la flamenco en directo. Tiene una magia y un magnetismo especial; te atrapa.

¿Hay inflación de compañías que se dedican al flamenco en Andalucía?
No, no lo creo. Considero que si el flamenco es nuestra seña cultural por excelencia, nuestra industria cultural más distintiva debe estar integrada por las empresas relacionadas con el flamenco. Si cada vez son más las empresas, empresarios, autónomos, compañías de baile, artistas, etc., la industria flamenca será cada vez más potente, cada vez tendrá más musculatura y alcanzará mayor importancia. No creo que eso sea algo negativo, sino todo lo contrario. El flamenco está dotado de un vigor y de una fuerza indiscutible e irreversible.

¿Qué opina de los mestizajes en el flamenco, de la llamada fusión con otras músicas?
Creo que cualquier mixtura es no sólo asumible sino totalmente necesaria; siempre que responda a unos estándares mínimos de calidad, que es lo que cincela el horizonte. Cuando, por ejemplo, Chacón hizo su malagueña todos la consideraron algo rompedor. Ahora, sin embargo, es considerado un cante con un estilo totalmente clásico. Es decir, lo que hoy concebimos como clásico en su momento fue vanguardista y, a pesar de eso, lo damos por bueno. El flamenco es un arte vivo y en evolución. Es más dúctil que fósil. Tiene una fuerza y una potencialidad expresiva como creo que no posee ninguna otra música en el mundo. Además, es un arte que va más allá de la música, que posee una antropología muy peculiar. Las mezclas nunca suelen ser malas. Lo que hay que buscar, como he dicho antes, son fórmulas de hibridación artística que respondan a unos estándares de calidad convenientes.

A pesar de la negativa de la Unesco hasta el momento, ¿cree que el flamenco debería ser declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad?
El flamenco tiene acumulado mérito de sobra para que así sea cuando se pueda. Se intentó una vez y considero que el hecho de que no se consiguiera en aquel momento no debe entenderse como un fracaso y una impotencia para siempre. Ahora estamos en proceso de revisión y de estudio y la Unesco está cambiando la normativa. Cuando sea posible y lo veamos viable intentaremos una nueva acometida para que el flamenco consiga lo que ya es realmente, un Patrimonio Cultural de la Humanidad indiscutible.

¿Eventos como la Bienal de Flamenco consiguen cambiar la relación existente entre el flamenco, el público y los artistas?
Sevilla siempre ha tenido un sitio destacado y reconocido en la geografía del cante, del baile y del toque en la geografía del flamenco. Como arte que es, el flamenco está en permanente proceso de metamorfosis, de interacción con otras culturas y otras músicas.

Hace aproximadamente tres décadas, esa evolución comenzó de la mano de un gran visionario, José Luis Pavón, que apostó por este acontecimiento cultural que se ha convertido en uno de los más importantes de Sevilla y de Andalucía, otorgando a la capital andaluza una pujanza tremenda dentro de la geografía del flamenco. Todos los flamencos que tienen un nivel de reconocimiento por parte del público y de la crítica pasan por la Bienal en alguna de sus ediciones. La Bienal es un auténtico referente tanto para los programadores de flamenco como para los aficionados; razón por la que no hay ningún flamenco que no quiera estar aquí en Sevilla a lo largo de estos 30 días. Por todo ello, la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco es la institución colaboradora que más aporta, algo que no nos aporta mérito alguno, ya que así nos lo demanda el artículo 61 del nuevo Estatuto de Andalucía.
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