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Reportajes

¡Descúbrelo!

Por Rocío Alcántara López
Última actualización 02/03/2009@12:01:51 GMT+1
Hacer predicciones sobre el futuro es una tarea tan apasionante como arriesgada. Con la llegada de estas fechas hacemos balance de lo vivido y parece aumentar nuestro deseo por conocer qué es lo que nos depara el futuro. Desde estas páginas te acercamos a una de las técnicas más populares para conocerlo: la quiromancia. Hay quienes la llaman ciencia, hay quienes lo niegan rotundamente. Sumérgete en este mundo… y que la suerte te acompañe.
El interés del hombre por predecir el futuro se remonta a los albores de la historia. Muchos opinan que el destino está escrito. Otros, sin embargo, creen que nada es para siempre, que somos nosotros quienes tenemos la tarea de escribir nuestro futuro con las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida. A pesar de esto, ¿quién no ha sentido alguna vez deseos de saber qué es lo que ocurrirá mañana? Por ello, son muchas las prácticas que nacen con el objetivo principal de dar a conocer a los más curiosos todos y cada uno de los secretos que les permitan controlar el desenlace de actividades y acontecimientos que son importantes durante la existencia. De todas ellas, la más conocida y ampliamente practicada es la quiromancia o lectura de las manos.

¿Te leo la mano chiquilla?
Mientras paseaba apaciblemente la vieja gitana cogió mi mano, le dio la vuelta, puso la palma hacia arriba y la examinó cuidadosamente. Vi cómo su dedo recorría las líneas que la surcan, palpaba las ligeras protuberancias, examinaba los dedos, daba de nuevo la vuelta a la mano y observaba mis uñas. Murmuraba cosas que no entendía: “monte de Venus”, “dedo de Júpiter”, “libro de la vida”… ¿Qué estaba haciendo? Mientras habla, su dedo vuelve a recorrer de nuevo mi mano, señala un lugar, se mueve hacia otro, parece como si leyese escrito en tinta sólo apreciable por ojos privilegiados. Y de hecho, lo lee. Para quien saber interpretarla, la mano es como un libro abierto en el que no sólo se puede leer quiénes somos y cómo somos, sino también lo que nos depara el futuro. Y es que dicen que la historia del hombre está en uno mismo y que esa historia está grabada en nuestras manos.

Un arte que viene de antiguo
La gitana practicaba la quiromancia o lectura de manos, un arte adivinatoria que, como todas, viene de antiguo. A pesar de que no hay datos certeros que permitan identificar su nacimiento, ya en las cuevas prehistóricas aparecen impresiones de manos y, según numerosos expertos en la materia, podemos decir que la lectura de las líneas de las manos habría empezado en la India para difundirse, desde allí, a China, Japón, Persia, Egipto, Grecia y Roma. El objetivo primordial de un buen lector de manos es el de poder interpretar las cualidades reales de la persona; ya sean afectivas, económicas o bien profesionales, ver si éstas se han desarrollado o no y descubrir cuáles han sido las circunstancias que han acelerado o frenado el proceso de su desarrollo individual o social; y de qué manera han influido dentro del contexto en el que se está viviendo.

Leer las manos requiere muchos conocimientos y grandes dotes de observación. Los expertos en quiromancia identifican varias líneas principales:
  • Línea de la vida: identifica tanto la fuerza vital como la capacidad para superar obstáculos y enfermedades. A pesar de que existe la creencia generalizada de que su longitud indica los años a vivir, realmente no es así. Si es gruesa y larga indicaría fuerza y vitalidad. Si es corta y débil, predisposición a enfermedades y fragilidad. Si además posee un cierto color rojizo, podría significar un marcado ímpetu sexual.
  • Línea del corazón: su forma y longitud hacen clara alusión a la capacidad del amor, los afectos, la sexualidad, las alegrías, emociones y engaños. Si es larga y no presentan interrupciones, puedes estar tranquila, tu pareja te es fiel. Si es profunda y roja muestra que eres una mujer más pasional que racional y si está muy marcada, vas a ser muy afortunada en cuestiones del corazón.
  • Línea del destino: ofrece información sobre la manera en la que te afectan todos los acontecimientos en tu devenir cotidiano. Si es profunda, podrás controlar tu destino. Si cambia de forma brusca de dirección o presenta interrupciones, los cambios radicales se sucederán y nada podrás hacer para saber el momento exacto en el que tendrán lugar.
  • Línea de la cabeza: está asociada al talento, la inteligencia y los pensamientos. Si su trazo es firme significa que eres una persona inteligente y si, por el contrario, es débil y corto podría significar que posees una capacidad mental limitada. Y cuanto más profunda sea, más memoria demostrarás tener.
  • Línea del amor: señala el número de relaciones serias que una persona ha tenido en su vida. Cuanto más cercana se encuentren del dedo, más tarde se concretarán esas relaciones.


Además de estas cuatro líneas, la palma de la mano presenta otros trazos más pequeños que pueden indicar desde el número de hijos, un cambio de trabajo o la posibilidad de recibir una herencia. Sin embargo, y a pesar de la importancia de los surcos de nuestras manos, estos no son los únicos rasgos que sirven para determinar las circunstancias de cada persona. El tamaño y forma de las mano, dedos y uñas, así como los montes en las palmas sirven para predecir el futuro de los individuos. Además, es importante que sepas que cada mano refleja cosas muy diferentes. Así, mientras que las líneas de la palma izquierda recogen el legado psíquico que hemos recibido de nuestros ancestros, inclinaciones y aptitudes; la derecha es fiel reflejo de nuestra personalidad y logros, así como de las diferentes etapas de nuestra vida.

Increíble, pero cierto
Durante el siglo XVI, la quiromancia tuvo un gran prestigio y respeto académico, hasta el punto que formó parte de los planes de estudio en prestigiosas universidades de Alemania. Sin embargo, en otros lugares de Europa no pasaba lo mismo. En Inglaterra, por ejemplo, estaba prohibida la lectura de manos por creerla brujería, y quienes la practicaban se exponían a castigos tan severos como la propia muerte.

No lo olvides
El futuro desde una visión tradicional no existe, esta necesidad de conocer qué nos depara la vida está mediatizada por la historia del hombre. No existe más futuro que las posibilidades que nos brinda nuestro presente y de cómo estas opciones son aceptadas o bien rechazadas por nuestra historia personal. Las decisiones que tomemos en nuestra vida son únicas y quedarán grabadas no sólo en nuestras manos, sino que lo harán en nuestro cerebro y en todas y cada una de las partes que forman nuestro cuerpo.
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